Elecciones 2026: una perspectiva crítica, en medio del neopopulismo y la crisis del sistema político costarricense.
Elecciones 2026: una
perspectiva crítica, en medio del neopopulismo y la crisis del sistema político
costarricense.
Ocean Castillo Loría.
I
Hay tanto que decir sobre
múltiples temas; para ello, hemos decidido “trabajar horas extras”: no vaya a
ser que pase el tiempo y la actualidad de los tópicos, sobre los que deben
exponerse criterios a profundidad.
Un primer punto que queremos
dejar claro, es que: en efecto, hay un colapso cognitivo, estratégico y
simbólico de las élites de los participantes del sistema de partidos políticos
en el país. Valga decir que, esto, no solo está ocurriendo en los partidos que
han gobernado el territorio nacional: el PLN, el PUSC, el PAC y el mismo
Chavismo (Incluso, en el caso de este último, el problema se complejiza: dice
Z. Bauman: “El populismo ofrece alivio simbólico inmediato, pero raramente
reconstruye vínculos sociales duraderos”).
Esto, se observa en los lazos
entre: poder político – ciudadanía – democracia representativa (Parte de lo que,
desde una visión socialdemócrata – cristiana, podemos definir como: “democracia
política”: democracia política, que, en el caso del Chavismo, es una narrativa
cerrada).
Si vamos a las teorías propias de
la política comparada, en efecto, “los tiempos de alineamiento partidario”, son
cosa del pasado. Los partidos, parecen haber dejado de lado a las “masas”, pero
tampoco tienen claro “ser de cuadros”. Independientemente de ello, la pregunta
que se abre es: ¿A quiénes representan los partidos políticos?
Tanto en la “Primera” como en “la
Segunda República”, no deja de verse un pluralismo limitado: en el “régimen
liberal”, hubo momentos de voto censitario y de fuerte personalismo; durante
“la Segunda República”, hubo un momento de proscripción del Partido Comunista (Vanguardia
Popular).
Precisamente, con la fundación
del Partido Liberación Nacional (PLN) y la oposición con mezcla de liberales y
socialcristianos (Calderonistas), entraría en una clara alternancia del poder:
-
José Figueres Ferrer (1953 – 1958).
-
Mario Echandi Jiménez (1958 – 1962).
-
Francisco J. Orlich (1962 - 1966).
-
José Joaquín Trejos (1966 – 1970).
-
José Figueres Ferrer (1970 – 1974).
-
Daniel Oduber Quirós (1974 – 1978).
-
Rodrigo Carazo Odio (1978 – 1982).
Como puede verse, en esta etapa,
donde la socialdemocracia y la oposición “estaban más cerca de sus raíces
históricas”, se da alternancia, pero no pura (En 1970 – 1978, donde por 8 años,
gobernó el PLN).
Por otra parte, quizás, mientras
algunos autores afines al liberalismo, hablan de una ciudadanía desmovilizada,
esto no es cierto: en el periodo de Trejos al tercer gobierno de Figueres
Ferrer, se dio el “Movimiento de ALCOA” y luego, múltiples manifestaciones de
oposición a las políticas económicas, durante la administración Carazo
(Decimos, políticas económicas, porque ellas cambiaban desde las distintas
ideologías, de los que rotaban en el equipo económico del gobierno).
Luego, ya sea a partir de la
privatización de las empresas de CODESA o con la aprobación del PAE I, comienza
la igualación ideológica de los partidos tradicionales PLN y PUSC, en pro del
economicismo:
-
Luis Alberto Monge (1982 – 1986).
-
Oscar Arias Sánchez (1986 – 1990).
-
Rafael Ángel Calderón F. (1990 – 1994)
-
José María Figueres Olsen (1994 – 1998).
-
Miguel Ángel Rodríguez (1998 – 2002).
-
Abel Pacheco de la Espriella (2002 – 2006).
-
Oscar Arias Sánchez (2006 – 2010).
-
Laura Chinchilla Miranda (2010 – 2014).
En esta etapa, hay momentos de:
-
Clara corrupción.
-
Desgaste (Que se verá en la oposición a la
política hacendaria de Thelmo Vargas, al pacto “Figueres – Calderón”, al “Combo
del ICE” y al “DR – CAFTA”).
-
Oposición a la “devastante” globalización
monetarista.
-
Clara exclusión social.
En este contexto, los partidos
tradicionales, dejan de ser mayoritarios y, les cuesta adaptarse a las nuevas
realidades: es el momento de la aparición y gobiernos del Partido Acción
Ciudadana (PAC): Luis Guillermo Solís y Carlos Alvarado Quesada.
Pese a ello, en el caso del
Partido Liberación Nacional (PLN), se siguen observando lecturas coyunturales,
pero “cerrando los ojos, ante sus problemas estructurales”; en el caso del
PUSC, parece que, hay sectores que “siguen en lo mismo”; y otros, tratando de
“ver lo de fondo”; hasta los de más allá, que han “tratado de negociar y en
mucho, han logrado cuotas de poder”.
Con este telón de fondo, chocan
el “ser” y “el deber ser”: creemos que, hoy más que nunca, requerimos de
partidos políticos programáticos, pero frente a ello, hay sectores de la
oposición, que han abrazado que, “esta elección es un plebiscito sobre la
realidad del neo populismo Chavista”.
Quienes han optado por esta
tesis, en sus errores, parece (Así lo establecen las encuestas del CIEP – UCR;
e IDESPO – UNA), que le están sirviendo la Presidencia de la República al
oficialismo. Si partimos de ello, “la carrera a la que habría que ponerle
atención, es a la de la Asamblea Legislativa”.
Pero regresemos ahora, a lo que
hemos dicho, a saber: hay sectores de la oposición, que han abrazado que, “esta
elección es un plebiscito sobre la realidad del neo populismo Chavista”. Ese
neo populismo, pone en la palestra, el enfrentamiento con “los ticos con
corona”.
Ellos, al estar en el poder, se
abrazan de la legitimidad legal, aunque vayan erosionando la “legitimidad de
hecho”, la que se construye todos los días, en el ejercicio del gobierno;
conteste a su formación, la legitimidad legal, viene ligada a:
-
El uso de un lenguaje tecnocrático (Aunque no
tengan legitimidad comunicativa, como la define Habermas).
-
Ejecutar “la democracia procedimental”.
-
El moverse dentro de los límites
institucionales.
Pero han perdido:
-
Autoridad moral (¿Ética?) (Desde el escándalo
del fondo de emergencias, hasta la UPAD).
-
Capacidad de persuasión (Desde la salida de
Thelmo Vargas, hasta el uso dilatorio del diálogo con sindicatos, para la
aprobación de la reforma fiscal de la administración Alvarado Quesada).
-
Conexión simbólica con la ciudadanía (Desde el
enfrentamiento de Monseñor Arrieta, con la administración Calderón Fournier,
hasta los gritos de Alvarado Quesada, en Guanacaste, en julio del 2019).
Tal realidad está relacionada,
con el hecho de que, conteste se va profundizando el modelo de desarrollo
neoliberal, se va acentuando el aspecto procedimental de la democracia
política, mientras se va vaciando la democracia social.
En el caso de Rodrigo Chaves, no
puede olvidarse que su narrativa política, se dividió en dos partes, en la
campaña electoral del 2022:
-
En la primera parte, Chaves, se presenta como un
tecnócrata, “al que no se le entiende nada”.
-
En la segunda, se crea el personaje que: “está
dispuesto a comerse la bronca”.
En ese personaje, se van
cultivando los principios del neopopulismo de derecha. Valga decir, que da la
impresión, que Laura Fernández, está tratando de, “a su modo”, hacer lo mismo:
por lo pronto, la candidata oficialista, hoy “baila y promete resolver todos
los problemas, habidos y por haber”.
Ante esto, desde Álvaro Ramos
(PLN), pasando por Claudia Dobles (PAC), hasta llegar a Ariel Robles (FA); no
entienden la realidad política. Incluso, esa falta de entendimiento, se observa
en la reacción de algunos partidarios de la oposición en redes sociales,
respecto a los más recientes resultados de las encuestas del CIEP – UCR; e
IDESPO – UNA. Por ejemplo: fallando en las
reglas básicas de la política comparada, tratan de hacer proyecciones sobre la
elección legislativa: ¡Partiendo de las cifras de la elección presidencial!
Lo cierto es que la idea de que,
“esta elección es un plebiscito sobre la realidad del neo populismo Chavista”,
al final, está fortaleciendo al oficialismo, en vez de debilitarlo. Seamos
claros: el Chavismo ha sabido manipular las emociones, por tanto, la
identificación política se fortalece, cuando el liderazgo neo populista se
ataca (Es el caso de Trump en Estados Unidos y Chaves en Costa Rica).
Tal realidad: en los partidarios
Chavistas:
-
Hace que las categorías: “autoritarismo” y
“dictadura”, pierdan efectividad.
-
No tienen miedo, porque sienten que Chaves,
Cisneros y Fernández, los representan.
-
El lenguaje de Chaves, no es solo llano (“lo
entiendo”), sino, que les dice a los otros (PLN, PAC, FA), lo que “el
partidario oficialista quiere decirles, pero “no es escuchado”. A esto hay que
sumar, que la psicología social, nos expone que: ese lenguaje, reduce la
distancia de estatus.
He aquí el embone de la
psicología política y la comunicación política…
Precisamente, la psicología
política, nos permite observar que:
-
Se da una identificación social: los que
marginaron el PLN, el PUSC y el PAC, reconocen a Chaves, como un líder que
rompe con el elitismo (Eso sí, esa identificación, no es indicador de eficacia
gubernamental)
-
Hay una autenticidad percibida: lo irreverente,
es autenticidad, no grosería (“Lo irreverente, es lo propio del ‘pueblo’”; y
esa irreverencia, tiene una virtud moral versus el presunto vicio de lo
institucional). Valga decir, que esa autenticidad no es tal, es fruto de una
estrategia, cuidadosamente planeada (además, el sistema político, no funciona
por autenticidad, diría Luhmann). Pero no solo eso, desde el modelo de la
Teología de la Liberación, nos dice Juan José Tamayo: “El criterio ético no es
el tono, sino, el horizonte de justicia”. Es decir, el oficialismo, no analiza
la desigualdad económica y cultural.
-
El resentimiento político es canalizado: Chaves
– Cisneros, responden a décadas de exclusión. Pero no por eso, la dirección
política de ellos, es la correcta (Los casos históricos de Bolsonaro, Bukele y
Fujimori, nos enseñan mucho: de arranque, como lo define Bernard Crick, ellos
no creen que la política sea: “el arte de conciliar intereses divergentes,
mediante instituciones, negociación, reglas y compromiso, en contextos de
pluralismo irreductible”.).
Pese a ello, Chaves se une a las
élites que le han causado fatiga al electorado, en tanto, mira hacia afuera
(Trump, Bukele) y no hacia adentro. Chaves, no legitima en realidad, un
discurso soberanista…
II
En otro orden de cosas, encuestas
como la del CIEP – UCR e IDESPO – UNA, reflejan la siguiente evidencia:
-
Tendencias longitudinales claras, a favor del
oficialismo.
-
Si el
oficialismo, capta la mitad de los puntos en los que bajan los indecisos (5/
10); puede ganar en primera ronda.
-
Esto puede
fortalecerse, si, Fernández, atrae al Chavismo que apoya al Presidente,
"pero no está seguro respecto a ella".
Por otro lado, los politólogos
especialistas en materia legislativa, observan que, la redistribución de
escaños, trata de combatir la subrepresentación. En esta línea, la institucionalidad
electoral (El TSE), trata de reflejar la geografía real del poder electoral, lo
que estará por verse, es si esto afectará a los partidos defensores del
“marxismo cultural” (La hipótesis, es que lo hará).
Con esto dicho: los cambios que iniciaron
en las elecciones del 2002, continúan, y con el neo populismo de derecha, se
pone el foco en la dinámica: ciudadanos – élites – poder. En esta lógica, el
PLN, el PUSC y el PAC, no piensan bien, no leen bien (La falta de cultura politológica, en los asesores de la
oposición es evidente, al tratar de comparar la coyuntura presente, con la del
2014, 2018 y 2022.).
Desde
el 2002, acabó el ciclo histórico que sostuvo a algunos partidos (Por lo menos
en el caso del PLN y el PUSC). Pero también, en esta línea, debe serse claro:
el que el PLN, el PUSC y el PAC, pierdan elecciones presidenciales con
frecuencia, no significa que, caigan en la irrelevancia sistémica (Error común
entre los analistas y comentaristas pro oficialismo).
Entre
tanto, en el momento presente, hay un auge de los neo populismos; y en ellos se
inscribe el oficialismo. Bajo esta idea, se puede rescatar una imagen clásica
de las Ciencias Políticas, a saber: “toda elección, es en el fondo una
consulta, sobre la continuidad de quienes gobiernan”. En este caso, la
diferencia radica en que la consulta, es sobre la continuidad del neo populismo
de derecha.
Ahora
bien, en efecto, parte de esta realidad es:
-
La falta de
estrategia inteligente de los partidos tradicionales.
-
La falta de
autocrítica (Del oficialismo y la oposición).
-
La desorientación
moral de las élites (Incluido el oficialismo, al construir un contra – moralismo:
“ellos” – la oposición, son decadencia total; y “nosotros” – el oficialismo,
son autenticidad popular. Diría Jesús Ibáñez, que: “el nosotros es homogéneo”
y, “el ellos, es grotesco”.).
Pero
esto es parte de una “dimensión subjetiva” y puede ser parte de cualquier
comentario político; pero si usamos el instrumental de las Ciencias Políticas y
las Relaciones Internacionales, podremos ver otros factores:
-
Los cambios en
el sistema internacional (Que, en materia de política electoral, se ha resumido
como: soberanía versus sumisión a la globalización).
-
Las tensiones
generadas, fruto de la política económica monetarista.
-
Las
transformaciones del electorado (Por ejemplo, la mayoría de los votantes, está
entre los 30 y 49 años).
-
El debilitamiento de las estructuras de
mediación en el sistema político (Grupos de presión y partidos políticos, tal y
como lo establece Maurice Duverger.)
-
Este debilitamiento, genera una identificación
acrítica: líder – pueblo; como dice Enrique Dussel: “el liderazgo es mediación,
no encarnación”. Precisamente, la encarnación es fetiche. Pero conste: “el
sistema político costarricense, no ha mutado a ser un ‘antisistema’, sino, a un
multipartidismo volátil (Sartori), con alta fragmentación legislativa y
electorados desalineados (Fernando Sánchez). De las características anteriores,
diría N. Luhmann: “el sistema político costarricense, no tiene capacidad, para
reducir complejidad”. Las estructuras, parecen no generar confianza (Nos
referimos a los grupos de presión y a los partidos políticos).
-
Centralización de la “visión de que el poder,
lo tiene el Presidente de la República”.
Como puede verse, los comentaristas
políticos con toda su carga de subjetividad, podrían “hacer poco más o menos,
un dibujo con trazos gruesos”, de la situación política del país; pero, al no
tener el instrumental mencionado, fallan en la profundización de sus causas.
Para decirlo de otro modo: “no describen la realidad, pero la producen
discursivamente” (Jesús Ibáñez).
Por otro lado, ya la Ciencia Política
que podemos denominar clásica, deja claro que: el poder, cae en “la ley de
hierro de las oligarquías” (Michels); esto, mientras se va vaciando el pilar
democrático de la soberanía popular.
Ahora, la trampa de los neo populismos
(De derecha e izquierda), es que, se “denuncia el abuso en el uso de los
procedimientos en el ejercicio del gobierno”, pero la respuesta es “quitar los
controles y los procedimientos” (“Botar el agua sucia de la bañera, con todo y
el niño”).
Asimismo, ya sin controles ni
procedimientos, el “poder encarnado en la persona”, “usando la mano dura”,
puede corregir las distorsiones del sistema político. Lo que no se dice es: que
los procedimientos, ayudan a proteger el pluralismo (Bernard Crick).
Entonces: los neo populismos, hacen
críticas a las formas gubernativas (En el tanto, ellas son límites del poder),
pero no presentan alternativas de fondo (Incluso, confunden crítica con
cancelación): en el caso de la presente campaña electoral, esto es claro con la
imagen de “la bailarina (Fernández), que lo promete todo”.
En el caso de Chaves, él,
prácticamente, desde que inició su administración, ha señalado: “la
justificación del ejercicio del gobierno sin contrapesos”. Precisamente, dice
Bernard Crick, que: “En política la forma es parte del fondo, porque sin reglas
compartidas no hay política, solo dominación temporal”.
Algunos analistas políticos
“renunciando al pensamiento crítico” (Estupidez política), han caído “bajo el
encantamiento del neo populismo” (Incluso, en lo personal nos parece que
algunos, están francamente pagados); en el caso de los comentaristas, esto es
más justificable (No tienen el instrumental de las ciencias sociales).
Ellos, alaban el “estilo disruptivo”
de Chaves Robles, esto, alimenta el tema de la “sociedad del espectáculo”
(Mario Vargas Llosa), pero pierden de vista que, se puede terminar en lo que,
desde la filosofía y la teoría políticas, se define como: “defensa
decisionista”.
Para entender esta categoría, debemos
regresar “a la biblioteca de la ciencia política clásica” (Por eso lo clásico
nunca pasa de moda): al leer: “Teología Política” de 1922 y “La Dictadura” de
1921, de Carl Schmitt, podemos decir lo siguiente:
A) Entendemos por decisionismo, como
el fundamento último, del orden político: no importa la norma (Los límites del
Derecho, como frenos al “juego político”); lo que importa es, la decisión. Si
vemos la promesa de Fernández, de la suspensión de las garantías individuales
para combatir la inseguridad, se cumpliría plenamente el postulado de Schmitt:
“Soberano es quien decide sobre el Estado de excepción”.
La misma Fernández, llegó a decir que
(29 de abril de 2024): “El problema es el Estado de Derecho que nos obliga a
las instituciones públicas a hacer lo que la ley dice”: a partir de estas declaraciones
se concreta lo que dice Schmitt:
-
Las leyes no se aplican solas.
-
Se requiere un decisor sobre el peso de la ley
(Cuando la decisión se sale de los límites del Derecho, entra a actuar, por
ejemplo, en Costa Rica, la Sala Constitucional: algunos políticos, han sido más
refinados: hablan de la “dictadura de los incisos”; el Presidente ha gritado:
“por la gran puta, déjenme trabajar”). En oposición a esta tesis, Bernard
Crick, dice que las instituciones, nos protegen de las arbitrariedades.
-
En el caso de situaciones límite (Colapso
institucional, crisis, guerra), no gobierna la ley, gobierna, quienes deciden
(Por eso gente como Chaves, Milei o Trump, presentan “constantes crisis”)
-
De este modo, se subordina el Derecho a la
política y no al revés.
B) La crítica de Schmitt al
liberalismo jurídico: este autor, se opone al constitucionalismo procedimental
y al positivismo jurídico. Respecto al segundo, la crítica del filósofo alemán
es:
-
Creer que el orden político solo puede
sostenerse por medio de las normas.
-
Olvidar que se requiere de una autoridad personal
que las garantice.
-
Concluye el teutón: toda norma necesita una
decisión que la haga valer.
-
Es falso que el Derecho sea neutral.
-
Es falso que, el Estado es imparcial (De
hecho, el sociólogo Nicos Poulantzas, demuestra que, esta estructura, está
atravesada por intereses de diversas clases sociales. Mouffe, dice que la
política no es neutral.).
-
Schmitt dice que: toda acción política,
implica distinguir entre amigo y enemigo (Tal tesis, favorecería el postulado
neo populista de la polarización, en el caso costarricense, “del pueblo versus
“los ticos con corona”. Esto a su vez, nos diría Mouffe: “convierte la política
en guerra moral”). Dice el alemán: esa distinción, es irreductible a
procedimientos técnicos.
-
Este autor critica la ilusión del “consenso
permanente”, el liberalismo confiaría: en el debate racional, la negociación
continua y la deliberación sin fin. Schmitt replica: en la crisis no hay tiempo
de deliberar; alguien debe decidir, aunque no haya consenso (De hecho, es
interesante que, hay analistas y comentaristas políticos, que confunden el que,
en la democracia, “debe haber consensos”; en realidad, lo que deben darse son
“concertaciones”; por otro lado, una de las críticas que se hacen a la
democracia costarricense, es “el debate sin fin, para no decidir”: por si fuera
poco, ese debate es cada vez más, de talante moral y no de proyectos. Por otro
lado, en el neo populismo, se confunde: consenso con sometimiento, como lo
establece Habermas.).
C) El Estado de excepción, es el núcleo del
decisionismo: para el germano, la excepción no destruye el orden jurídico, pero
sí, lo revela. El Derecho, no puede preverlo todo, y cuando falla, el soberano
actúa fuera de la norma, para salvar el orden (He aquí otro postulado del
populismo y el neo populismo: “el neo populista, al encarnar el soberano, puede
actuar fuera de la norma”). En la excepción, la decisión no sería ilegal;
sería: “extra legal”, pero necesaria.
- Aquí aparece la dimensión teológico – política
de Schmitt: Dios suspende las leyes naturales, esto, por medio, de los
denominados “milagros”. Así, el Soberano suspende la ley, para preservar el
orden político.
En esta lógica, el alemán dice que:
-
Sin decisión, no hay orden.
-
Sin soberano, no hay Estado.
-
Sin capacidad de excepción, el Derecho es
impotente.
-
El parlamentarismo liberal, evade la
responsabilidad política (La refutación de esta tesis, indica que, la
democracia liberal, no se define por el tono del liderazgo, sino por: los
controles institucionales, la separación de poderes, el Estado de Derecho; y la
protección de las minorías).
De igual manera, el autor alemán,
establece que lo mejor es, con honestidad:
-
Reconocer quien decide.
-
Asumir el riesgo político.
-
No esconder el poder, detrás de comités
técnicos, jueces y normas.
Con esto claro, si nos ponemos los
lentes de la criticidad a estas tesis, veremos que: el decisionismo, puede
justificar el autoritarismo (Ya hemos puesto ejemplos al respecto); de igual
manera, a partir de allí, se entiende como estas ideas, pueden llevar a
concluir que: se manifiesten elementos del fascismo y el nazismo.
Esto ha sido claro, en análisis y
comentarios, sobre la primera y segunda ronda, de las elecciones en Chile. Por
otro lado, cuando se estudia la historia de las ideas políticas, se sabe que,
Schmitt, fue utilizado y se comprometió con el régimen de Hitler; valga decir
que, y ya lo hemos visto, esta teoría, no solo puede ser usada en esa coyuntura
histórica.
Así las cosas, podemos encontrar
líneas de intersección, entre el populismo, el neo populismo y las tesis del
alemán:
-
Estas categorías, pueden destruir las
garantías (Individuales o sociales).
-
Se pueden legitimar abusos, en nombre de “un
Estado de excepción”.
-
Se puede convertir la voluntad del soberano
como “ley absoluta” (¿No hemos visto esto en las declaraciones de la ex
presidente del INS, en la Comisión Legislativa, que investiga el ‘caso
Tradeco’”?)
Lo cierto es que, otra línea de
intersección se observa, al decir que: la legitimidad “de hecho”, emanaría del
respaldo popular inmediato y no, del equilibrio institucional (En la encuesta
de CIEP – UCR, de octubre, el respaldo de Chaves, era del 63 %).
En síntesis: la popularidad sostenida,
coexiste con el deterioro institucional (Justificado en una continuidad
personalista. Ya lo diría el filósofo de la liberación, Enrique Dussel: “Cuando
el liderazgo se identifica con la voluntad del pueblo, el poder vuelve a
fetichizarse”, se confunde con unanimidad; y ese fetiche, no deja de
instrumentalizar la institucionalidad, como lo establece Habermas. En
oposición, para Bernard Crick, la política, no busca unanimidad moral o líderes
providenciales.).
Con esto dicho, lamentablemente
analistas políticos y de manera más común, los comentaristas políticos,
confunden corrección democrática, con ruptura democrática. Ellos mismos,
conforme se van “encantando con el neo populismo”, van cayendo en
contradicciones y van profundizando su subjetividad.
Si nos acercamos a la narrativa
oficialista, las élites son hipócritas y mentirosas: “hablando muy suave y muy
acartonadamente, van vaciando la democracia política y la democracia social”;
esto, en términos de filosofía política, es cierto (PAE I, PAE II, movilidad
laboral, el pacto Figueres – Calderón, el “Combo del ICE”, el “DR – CAFTA” y
sus leyes complementarias; las políticas sociales focalizadas, “el cementazo”,
la reforma fiscal; y los esfuerzos por la UPAD).
El tema es, que esa narrativa, es
moralmente desigual (“La mota en el ojo ajeno y la viga en el ojo propio”): en
la narrativa “de la nueva historia de Costa Rica” (Que, gracias a Dios, han
fracasado en imponer), la hipocresía y mentidero, es lo propio de “los ticos
con corona”; pero cuando se prueban la hipocresía y las mentiras del
oficialismo, la respuesta es: “son exageraciones, crema de rosas” etc.
Desde una filosofía política
republicana, el problema no es quién ejerce el poder: antes de la llegada de
Chaves, habían gobernado los liberales, los reformistas socialcristianos
(Ellos, hasta en alianza con Vanguardia Popular); los socialdemócratas, los
economicistas, los populistas socialcristianos (Pacheco de la Espriella); los
socialdemócratas flexibles (La segunda administración Arias); los social –
liberales (Con Carlos Alvarado Quesada).
Desde una filosofía política
republicana, lo que importaría es, “qué limites se aceptan”: ahí sí:
-
Los liberales los aceptaron (Inclusive
construyeron muchos de esos límites).
-
Los reformistas socialcristianos en alianza
con Vanguardia Popular, fueron derrotados por una guerra civil.
-
Los socialdemócratas los aceptaron.
-
Los economicistas del PLN y el PUSC, los
aceptaron.
-
Los populistas socialcristianos, los
respetaron.
-
Los socialdemócratas flexibles, los aceptaron.
-
Los social – liberales, los respetaron.
-
Los neo populistas de derecha, no los toleran.
Entonces: en la ambigüedad neo
populista (En el “doble pensar”, nos diría George Orwell); cuando el PLN, el
PUSC y el PAC, buscaron instrumentalizar la Constitución Política, esto fue
terrible (Y no lo negamos: basta recordar: los debates sobre la reelección
presidencial, los tópicos del DR – CAFTA y la reforma fiscal, de la
administración Alvarado Quesada); pero, el ataque a la Carta Magna por parte
del oficialismo, y la constante polarización, son, para sus partidarios:
“normales y están bien hechos” (Con esto, se legitima el lenguaje confrontativo;
pero no solo ello, se busca manipular y encubrir desigualdades. Es una moral de
la dominación.).
Así las cosas, recordamos las palabras
de Jesús de Nazaret: “¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de
ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a
tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, ¿y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita!
saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja
del ojo de tu hermano.”
III
En otro orden de cosas, es lamentable que analistas
políticos, sesguen sus análisis, conteste a su visión ideológica. En este
sentido, hay politólogos que se han animado, a decir, que hay universidades
públicas, que “inducen narrativas a la hora de interpretar sus encuestas”; esto
es falaz. Incluso, hablan de “preselección de muestras”, pero no muestran
ninguna evidencia al respecto:
-
En el
caso del Centro de Investigación Observatorio del Desarrollo de la Universidad
de Costa Rica, se fue claro en que, como parte de un análisis de coyuntura (Un
método y técnica más amplia), se requería como insumo y se decía claramente
que, era un sondeo y no, una encuesta.
-
En los
casos del CIEP – UCR e IDESPO – UNA, son muy claros con sus metodologías y su
transparencia, lo que supera por muchísimo, las de ciertas empresas privadas
dedicadas a estos estudios.
-
Solo como
ejemplo reciente:
a) En una encuesta aplicada del 6 al 13 de diciembre
(Demoscopía – Iván Barrantes).
b) Con 1200 entrevistados.
c) La detección de indecisos, fue semejante a las de CIEP –
UCR e IDESPO – UNA.
d) El crecimiento de Laura Fernández, es semejante al de CIEP
e IDESPO.
Entonces, tal realidad de esos comentaristas políticos y
politólogos, reflejan varias cosas:
La primera, que ellos caen en lo que critican del Chavismo, a
saber, sustituir la evidencia empírica por la sospecha…
La segunda, refiere a la ética de los colegas: esto, por
nuestra parte, lo hemos repetido mucho, pero lo decimos de nuevo: el comentario
político, está cargado de la subjetividad de quien lo emite. El análisis
político, implica, el uso de las herramientas de las Ciencias Políticas y las
Relaciones Internacionales, al objeto de estudio: el poder de impacto público
totalizante (Poder Político).
¿Esto significa que, los analistas políticos no podemos hacer
comentario político?: falso. Y esta es una posición muy personal de quien esto
escribe, pero nos parece lo más sano, a saber: sí se puede hacer comentario
político, pero haciendo la advertencia: “tales tesis son comentario político”,
“tales tesis, son fruto del análisis político”; a lo más, podemos ser acusados
de “purismo”, pero ese es un costo menor, en relación a lo que estamos
abordando.
Dicho esto, entremos en la esfera de la comunicación política:
repetimos: el Chavismo ha sabido manipular las emociones, por
tanto, la identificación política se fortalece, cuando el liderazgo neo
populista se ataca (Es el caso de Trump en Estados Unidos y Chaves en Costa
Rica).
En esta lógica, el Chavismo, ha
sido exitoso en el encuadre anti – elitista (Por ello, logran manipular la
percepción de esas elites, logran envolver el tema del elitismo, para alentar
ciertas interpretaciones y desalentar otras).
Ahora: uno de los errores que
cometen tanto muchos comentaristas políticos y hasta analistas políticos es,
abordar las tendencias actuales, pero creyendo, que no podrían cambiar en el
futuro (Aquí hay un tema que implica la epistemología y la teoría de las
Ciencias Políticas: ella tiene muchas leyes, por ejemplo, aquí, hemos citado
“la ley de hierro de las oligarquías de Michels”, pero en el fondo, en
política, solo hay una ley: “la ley del cambio permanente”; esto tiene impacto
en las claras diferencias, entre ciencias exactas y ciencias sociales, pero
este tópico, va evidentemente, más allá de los límites de este análisis).
Pues bien, retornando a la
literatura en comunicación política, podemos constatar que:
-
Liderazgos como los de Chaves, funcionan,
mientras los antagonistas sean creíbles (Tomando en cuenta, la gran cantidad de
conflictos que ha generado el presidente, decimos resumidamente: que todos los
receptores, tienen más o menos credibilidad).
-
Por otro lado, observando ciertos espacios, la
estrategia de comunicación de gobierno, ha generado una fatiga comunicacional, una
saturación del conflicto, que, a su vez, ha producido reversiones en su apoyo
(Pocas, pero las ha generado).
En lo que refiere a la psicología
política, repetimos: el Chavismo ha sabido manipular las emociones, por tanto,
la identificación política se fortalece, cuando el liderazgo neo populista se
ataca. A esto, hay que sumar, resentimiento político acumulado (Contra el PLN,
el PUSC, el PAC, porque ejercieron el gobierno, profundizando el modelo
economicista; en el caso del FA, por querer imponer los postulados propios del
marxismo cultural, cosa que comparte con los rojiamarillos).
Ahora bien, no se puede caer en
la “falacia de la generalización” ni en la romantización:
-
Lo que, desde el neo populismo de derecha, se
denomina: “pueblo”, no es un bloque homogéneo (Arendt y Laclau)
-
No se puede generalizar, para decirlo de algún
modo, “la psicología social del electorado”.
-
No se puede reducir la oposición, a la
manipulación del oficialismo.
En esta lógica, se abre una
pregunta clave, para la que tendremos que esperar, y la dejamos a modo de
hipótesis: ¿Lo que hoy cohesiona a favor del Chavismo, puede fragmentar mañana
(enero, febrero, una potencial segunda ronda en abril); con determinada
intensidad?
Ahora, si retornamos al tema de
las encuestas, hemos dicho que: la falta de entendimiento, de algunos sectores
de la oposición, se observa en la reacción de algunos partidarios en redes
sociales, respecto a los más recientes resultados de las encuestas del CIEP –
UCR; e IDESPO – UNA. Por ejemplo: fallando en las
reglas básicas de la política comparada, tratan de hacer proyecciones sobre la
elección legislativa: ¡Partiendo de las cifras de la elección presidencial!
Pero de
estos errores, no están librados los analistas y comentaristas, más afines al
oficialismo. Solo como ilustración:
-
Algunos,
proyectan escenarios de primera ronda, con base en encuestas y sondeos
tempranos (Se olvida la volatilidad del sufragio).
-
Otros, asumen
el abstencionismo, como una cifra constante.
-
Los de más
allá, tratan el margen de error, como irrelevante. Esto es falaz.
¿Qué es
de lo que más se repite en materia de encuestas?: que no tienen capacidad
predictiva, que “son fotografías de un momento determinado”; lo decimos con
otras palabras: las encuestas, no muestran desenlaces inevitables.
En
suma: para exponerlo más claramente: analistas políticos, que se dejan ganar
por la ideología monetarista y por el neo populismo de derecha, demuestran
cosas claras y otras, que son discutibles:
-
Las Ciencias
Políticas, son fuertes en diagnosticar y débiles para predecir (Rodolfo Cerdas
Cruz).
-
Si la ideología
subordina el instrumental de análisis político, en el caso del neoliberalismo y
el neo populismo de derecha, se sobre determina la agenda del individualismo
económico.
-
Si la
subjetividad subordina el análisis político: se simplifican dinámicas
estructurales (Una cosa es la crisis y otra “un riesgo existencial”). Esto es
parte de lo que Karl Popper, precisamente llamaba: “razonamiento no científico”
(Aceptado para comentaristas políticos, pero reprobable para analistas
políticos, científicos sociales).
-
Se cae en
contradicciones epistemológicas (Un relato político, no es explicación causal;
uso de las armas, que en mano de los adversarios se critican; cuando las usan
“los afines”, se alaban: lenguaje moralizante, someter al adversario al
ridículo, carga de culpas “a los otros”, uso de etiquetas hacia los opositores.
Para autores, como Bernard Crick, la política, no busca la descalificación
sistemática del adversario, ni tampoco, la moralización del conflicto; de
hecho, Crick considera esa moralización, como el paso previo a la degradación
de la política.).
-
Se normaliza el
neopopulismo y la crisis del sistema político costarricense.
-
Se puede creer que el colapso del PLN, el PUSC y
el PAC, garantiza por sí mismo, la solidez del neo populismo de derecha (Con
mayor o menor fuerza, estos partidos tienen: redes territoriales, diversos
tipos de financiamiento, base local, aunque en la esfera municipal, hay una
fuga de alcaldes del PLN a Pueblo Soberano; y el PLN y el PUSC, tienen
capacidad de negociación legislativa).
-
Desde la geopolítica, autores como Alfredo
Jalife R, permiten observar la tensión entre soberanistas y “pro globalización”:
los analistas y comentaristas, afines al oficialismo, hablan de estas
categorías, pero, llevando al extremo la oposición. Sin embargo, es interesante
que, tanto Chaves como Fernández, son partidarios de la apertura comercial.
Queda la impresión, que muchos de estos analistas y comentaristas, no lo tienen
claro. En esto, los monetaristas, los socialdemócratas flexibles y los social –
liberales, han repetido lo mismo:
a) En términos de política
internacional y comercial, Costa Rica es un Estado abierto, muy dependiente y
pequeño.
b) Ningún gobierno desde 1995, ha
gobernado fuera de los límites de los Organismos Financieros Internacionales
como: FMI, OCDE, OMC, así como el sistema de defensa de los Derechos Humanos.
Es verdaderamente curioso, para
decir lo menos, que, los ya mencionados analistas y comentaristas, critiquen la
inserción internacional (Aislacionistas tipo Trump), pero no presentan ninguna
alternativa. Esto es lo que el politólogo y maestro de las Relaciones
Internacionales, Robert Keoane, llama: “retórica de autonomía sin capacidad
estructural”.
IV
Dicho todo lo anterior, abrimos
otra puerta: la de nuestro comentario político, el que parte de un liberalismo
político y una síntesis ideológica de tipo reformista, que cubre: socialcristianismo,
socialismo costarricense y socialdemocracia clásica. A tal visión, unimos lo
propio de la Teología Latinoamericana de la Liberación.
Si partimos de la Doctrina Social
de la Iglesia y, de la ya mencionada Teología, es claro que, la política
costarricense, “en sus alturas”, desde hace años, “presenta una cerrazón”; la
citada Doctrina y dicho modelo teológico, dejan claro que esto genera
desconfianza, porque como ya lo dijimos, genera una democracia política vacía.
Tal vaciamiento, es inadecuado:
el poder político requiere límites. A partir de allí, la autoridad no debe ser
aceptada por el populismo o el neo populismo, sino, por el servicio ético al
bien común (Y desde la socialdemocracia, por su traducción al bienestar del
mayor número).
Para estos lentes, ni el lenguaje
llano, sustituye la responsabilidad institucional; ni la irreverencia, puede
superar las formas políticas, desde esta perspectiva, la Doctrina Social de la
Iglesia, se opone a las tesis ya expuestas de Karl Schmitt; esas ideas, la
iglesia católica, siempre las ha mirado con mucha cautela.
De lado del socialismo
costarricense, bien podría aceptarse que, el Estado, está secuestrado por
élites de corte capitalista – burgués; asimismo, la crisis de los partidos
políticos, responde a fracturas de clases sociales, no es un simple problema de
comunicación.
Precisamente, Manuel Mora
Valverde, decía que, la lucha de clases, debía organizarse políticamente, por
lo que, esa organización, no debía subordinarse a liderazgos carismáticos (Que
es la situación presente).
Por otro lado, con la fundación
del Partido Comunista de Costa Rica en 1931, se criticaba al liberalismo
oligárquico de la época. En esa crítica, se decía que, no se justificaba el
debilitamiento del Estado (Desde la década de los 80, independientemente de
quien ha gobernado, lo que se ha buscado es debilitar el aparato Estatal: “más
mercado, menos Estado”). En oposición, durante el modelo de desarrollo
reformista (1940 – 1978), se buscó, con “luces y sombras”, democratizarlo.
Hoy, la institucionalidad es un
obstáculo: durante la etapa del modelo de desarrollo mencionado, era una
conquista popular (Por ejemplo, la creación de la CCSS y el fortalecimiento de
lo que luego será el Ministerio de Trabajo, para concretar las Garantías
Sociales).
Hoy, como fruto del
debilitamiento de la democracia política, se sigue debilitando la democracia
social; ante esto, las organizaciones sociales (Sobre todo, los grupos de
presión y los partidos políticos), tienen poca capacidad de adhesión, al
contrario de la manipulación emocional del neo populismo.
Así, lo que antes eran,
conflictos e integraciones estructurales:
-
El apoyo de los sindicatos al Partido Vanguardia
Popular.
-
El de las cooperativas al PLN.
-
El de las cámaras empresariales al PUSC.
-
El de los grupos de interés LGTBIQ + al PAC y al
FA.
-
Los conflictos de los grupos de presión con el
PLN, el PUSC y el PAC.
-
La lucha por el poder, entre partidos políticos
ideológicos y permanentes.
-
las diferencias entre las cámaras empresariales
y ciertas políticas del PAC y el favorecimiento a otras.
Hoy, se han convertido en
antagonismo discursivo (Las críticas de los candidatos de oposición al
gobierno; los pleitos en la Asamblea Legislativa entre los que apoyan y los que
adversan a Chaves). Ese antagonismo, dice Laclau, se transforma en identidad
moral fija. Esa “moral absoluta”, dice Crick, deja de ser política y se
convierte en cruzada.
Hoy, se considera virtud, el que
se den liderazgos políticos alejados de los partidos políticos (Tanto los
comunistas, como luego, los socialdemócratas clásicos, tenían claro que los
liderazgos de los que estamos hablando, debían venir ligados a partidos,
ideológicos y permanentes).
Por su parte, el socialismo
costarricense, veía como un error, la ausencia de mediaciones colectivas, pero
en el momento presente, tenemos importantes sectores del pueblo, que aplauden
“la demagogia neo populista”; pero, no se interesan por el curso del ejercicio
del gobierno. Por ello, el socialismo costarricense, como ideología política,
desconfía de un proyecto que erosiona: partidos políticos, sindicatos, pesos y
contrapesos (Por ejemplo, el Poder Judicial).
En el caso de la
socialdemocracia, debemos acercar el lente de análisis:
-
Lo que el ex presidente Luis Alberto Monge,
llamaba “El PLN histórico” (1951 – 1978), se definía por:
a) Un Estado fuerte, pero
limitado.
b) Una acción gubernativa y
económica, gradualista.
c) Las instituciones como
instrumentos de justicia social (De ahí, la permanencia de las estructuras,
fruto de la reforma socialcristiana de Calderón Guardia).
d) La democracia como proceso, no
como espectáculo.
- Con el dominio del economicismo
en la esfera internacional, el PLN, deja de ser un partido ideológico, y pasa a
ser cada vez más, “una maquinaria electoral” (Daniel Oduber). En ese proceso,
entra en una desideologización:
a) Los gobiernos de Monge y Arias
(1982 – 1990), comenzaron a aplicar el monetarismo, por medio de los PAES. Pese
a ello, no se hablaba de una división ideológica, por lo menos discursivamente.
b) Durante el gobierno de Monge
en 1984, se dio un fuerte reajuste del gabinete, presuntamente, basado en los
giros de la política exterior del gobierno, pero a su vez, los cambios,
fortalecían la política económica monetarista.
c) La promesa de la campaña de
1994, con José María Figueres Olsen, era “regresar a la socialdemocracia”; de
ahí, la oposición al PAE III. Durante los dos primeros años del gobierno, se
dio un fuerte enfrentamiento con el PUSC; y, en los segundos dos años, surgiría
el “Pacto Figueres – Calderón”, con la idea central de profundizar el modelo
neoliberal. El “Pacto”, tuvo resultados desiguales (Alberto Cortés Ramos).
d) Las acciones de José María
Figueres Olsen, llevarán a dos triunfos electorales seguidos del PUSC (Miguel
Ángel Rodríguez y Abel Pacheco); en ellos, siendo oposición, el PLN, mostró
divisiones sobre el “Combo del ICE”, y fue más homogéneo ante el DR – CAFTA.
e) En pro de profundizar el
modelo economicista, determinados sectores, empujaban el retorno de la
reelección presidencial; esto, con el objetivo de que el Dr. Oscar Arias
Sánchez, acelerase el modelo monetarista. Esto se logrará para las elecciones
del 2006: la justificación ideológica del ex presidente – candidato, fue
plantear una “socialdemocracia flexible”, al estilo de “la tercera vía de Tony
Blair y Bill Clinton”.
f) El gobierno de Laura
Chinchilla (2010 – 2014), concretó políticas focalizadas como “la red de
cuido”.
Repetimos: en este proceso, el
PLN, se vacía de contenido. Pero, las candidaturas de: Johnny Araya, Antonio
Álvarez Desanti, José María Figueres Olsen y Álvaro Ramos:
-
No apoyaban o apoyan, que la popularidad,
sustituyese la deliberación (De esto, habla Habermas).
-
No estaban o están de acuerdo, con que la
popularidad, debilite los controles.
-
Nunca dijeron o dicen que, el conflicto
permanente, fortalece la democracia (Aunque el conflicto, es parte de la
política, como lo establecen Duverger y Mouffe. Crick, dice que la política,
existe para evitar que el conflicto social, se resuelva por la imposición, el
decisionismo o el culto al líder.).
De hecho, con la fundación del Partido
Comunista en 1931, el giro del Partido Republicano Nacional, de liberal a
católico – social (Iván Molina Jiménez), y la fundación del PLN en 1951, se
observa claramente, que se desconfiaba del personalismo en la política,
cuantimás, del mesianismo. Incluso, proviniendo de líderes populares.
De tesis como esta, es evidente
que: no se puede confundir la crisis de los partidos políticos con la
ineficiencia de las políticas institucionales. Una vez más, en los partidarios
del oficialismo, hay una hipocresía consciente o inconsciente: critican en
otros, lo que se encuentra presente en el neo populismo de derecha.
Así las cosas: del liberalismo
político, del socialcristianismo (Y la Teología de la Liberación); del
socialismo costarricense y la socialdemocracia clásica, se concluye que, tienen
en común:
-
Creer en la integración y el conflicto, con sus
respectivos límites.
-
Valorar al pueblo, pero desconfíar del culto al
líder.
-
Se critica a las élites, pero no se renuncia a
la institucionalidad.
En contrario, los partidarios del
oficialismo, abrazan una lógica binaria:
-
Pueblo,
versus “Ticos con Corona”.
-
Estilo refinado versus estilo llano.
-
Popularidad versus democracia política.
En suma, el neo populismo de
derecha, se opone al reformismo costarricense antes descrito. No se puede
confundir: renovación con ruptura; no se puede confundir, liderazgo con
proyecto. La historia política costarricense, enseña otra cosa: las
transformaciones duraderas, no nacieron del desprecio a las instituciones,
sino, de su conquista, reforma y ampliación (Oscar Aguilar Bulgarelli, Vladimir
de la Cruz de Lemos y Álvaro Montero Mejía).
Desde nuestra visión ideológica
personal: el sistema político costarricense, padece una crisis de
representación, esto, como fruto de la distancia del discurso en campaña
electoral y las acciones en el ejercicio del gobierno del PLN, el PUSC y el
PAC. Ellos produjeron la desnaturalización de la democracia social de “la
Segunda República”. Tal y como lo expresara, la diputada del FA, Sofía Guillén:
“Chaves es hijo del PLN, el PUSC y el PAC”.
Coincidimos con el candidato
presidencial, Claudio Alpízar Otoya, en el sentido que, el problema no es solo
electoral, es institucional; pese a ello, no se puede negar la realidad de la
competencia electoral. en ella, el pueblo le dio oportunidades a los partidos
que gobernaron:
-
El PUSC: con las administraciones de Rodríguez
Echeverría y Pacheco de la Espriella (1998 – 2006).
-
El PLN: con las administraciones de Oscar Arias
Sánchez (La segunda) y Laura Chinchilla Miranda (2006 – 2014).
-
El PAC: con los gobiernos de Luis Guillermo
Solís y Carlos Alvarado Quesada (2014 – 2022).
Lamentablemente, estos partidos,
usaron esos periodos para legitimar: el economicismo, la socialdemocracia
flexible y el social liberalismo, con sus respectivas sombras. Por ellas, se
olvidaba el bien común, traducido al bienestar del mayor número.
Ante esta realidad, los partidos
que gobernaron, en efecto, cerraron los ojos; con lo que cayeron en
degeneraciones de tipo oligárquico. Ante ello, por ejemplo, el PUSC, optó por
negociar diversas cuotas con los que llegaban al gobierno: el PAC y el Chavismo
(Algo de esto expone Maurice Duverger, al hablar de adversarios electorales,
que luego, pasan a ser socios institucionales).
Los partidos que eran de masas –
policlasista – programático – Estatista – Reformista (El PLN, de 1951 a 1982);
o de cuadros – “atrápalo todo” – socialcristiano electoral (El PUSC, de 1983 a 1990);
pasaron a ser más oligárquicos; en el caso del PAC, fue post bipartidista de
élites morales (2000 al 2014).
En el momento presente, hay una
apelación constante al miedo: “autoritarismo”, “dictadura”, “populismo”, que
sustituye cualquier proyecto nacional. Un proyecto nacional que debería
contemplar: la Costa Rica, empobrecida, humillada, periférica y rural (Parte de
los excluidos por el sistema vigente).
Reiteramos: tanto desde el reformismo
socialdemócrata, como del modelo de la Teología de la Liberación, es claro que,
la crisis del sistema político costarricense, no es un mero momento electoral,
es el momento histórico, del agotamiento de un modelo de poder.
¿Cuál modelo?: el del pueblo, que
no actúa, no controla, no delibera, no organiza: solo aprueba, se identifica
emocionalmente con un líder, solo vota; el de la mera masa legitimadora
(Dussel); aprovechando esto, el Chavismo presenta un engaño (Una alienación):
la legitimidad como plebiscito permanente; dependiente del estilo comunicativo
y medida por las encuestas (Ya no importa la ética, lo que importa es la
medición estadística). En síntesis, al Chavismo, no le interesa el pueblo
activo.
Desde la socialdemocracia
clásica, lo que se ha dado es una erosión legalista, silenciosa, tecnocrática:
la víctima, ha sido la soberanía popular; lo perverso de esto, es la crisis
ética, crisis alimentada por un mercado como organizador social, distribuidor
de injusticias.
Entonces: desde la perspectiva de
ciertas teorías del conflicto (Derivadas de las Ciencias Políticas) y de la
Teología de la Liberación, lo que se encarna, es la “violencia estructural”,
“el pecado social” (Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI,
Francisco); son las estructuras políticas al servicio del monetarismo, el que
normaliza la exclusión, el que fetichiza el dinero y las mercancías (Tesis
propia del marxismo).
De ahí viene la rabia que:
-
Alimentó
el voto castigo.
-
Sustentó la abstención (Que, desde la psicología
social, puede ser interpretada como conducta de retirada y, respuesta emocional
de rechazo).
-
Generó la fragmentación partidaria (Sartori,
habla de un pluralismo atomizado, sin alternancia efectiva).
-
La segunda vuelta del 2002.
-
El colapso del PUSC en el 2006.
-
La expulsión del PLN del Ejecutivo desde el
2014.
-
La desaparición del PAC, de los puestos de
poder.
Pese a ello, para el neo
populismo, el pueblo, es una masa irracional (“Los básicos” de los que habló,
la diputada Pilar Cisneros Gallo); para el reformismo socialdemócrata y para la
Teología de la Liberación, el pueblo es un sujeto histórico (Aprende, evalúa,
responde, cuando se le niega la dignidad).
Ya entre 1984 y 1986, la Costa
Rica agrícola, indígena, informal, fronteriza, periférica y rural, comenzaba a
sentir de manera directa y sostenida, los efectos del modelo neoliberal (Así lo
establecen: las ciencias políticas, la economía política, la sociología rural).
Nótese que, pese a la llegada del
PAC, éste, al sostener en lo económico, el liberalismo; y en lo social, el
marxismo cultural (Administración Alvarado Quesada), prácticamente desde una
visión “progre – urbano – central”, despreció a campesinos, indígenas,
trabajadores informales y la población de las fronteras (Según el teólogo de la
liberación, Juan José Tamayo: este es un comportamiento elitista, que puede ser
criticado desde una Teología Política Crítica).
Precisamente, esa característica,
“progre – urbano – central”, llevó al PAC a un narcisismo pseudo intelectual
(Esto, recuerda la crítica de Jean Meynaud, a la “tecnocracia”. Incluso, en
esta línea, puede ligarse el análisis de Mouffe), y, por tanto, de una especie
de “progresía universitaria”: ellos, gobernaron de espalda a la ciudadanía (Tal
parece que, siempre el tema de la “acción ciudadana”, fue solo parte de un
nombre: de hecho, el ex candidato presidencial Rolando Araya Monge, decía que,
le habían robado el concepto).
Además, durante el cuatrienio de
Alvarado Quesada, se burlaron de la inteligencia del pueblo, haciendo del
diálogo político, una táctica dilatoria (Así ocurrió mientras se aprobaba la
reforma fiscal); olvidando el tema ético fundacional (Que era central en el
discurso de Ottón Solís); y abrazando el marxismo cultural, de manera acrítica.
Desde la Teología de la
Liberación y nos atreveríamos a decir, desde la Teología Histórico – Crítica,
cuando el saber se separa del sufrimiento humano, se convierte en parte del
sistema de dominación (Borg Y Crossan). Cuando la corrección discursiva,
sustituye la justicia, se convierte en opresión. Ya lo diría el filósofo de la
liberación e historiador, Enrique Dussel: “Cuando el poder se ejerce como
dominación y no como servicio, se vuelve ilegítimo”.
Lo cierto es, que si el
oficialismo, gana las elecciones en primera o segunda ronda, se continuará con
el circo que, alimenta el fuego de la rabia popular. Pero cada vez se alejaría
más, el objetivo de la justicia social duradera.
Desde el simbolismo, pueden verse
rupturas, pero, se alejaría más la necesaria transformación institucional
(Basada en la descentralización y no, en la centralización, en la que cree el
Chavismo). Véase que, tanto desde el socialismo costarricense, la
socialdemocracia, como la teología de la liberación, no se trata de “que las
instituciones se conserven con sus defectos”, esto sería como dice el teólogo
de la liberación Juan José Tamayo: “una idolatría de la
institucionalidad”.
Sin pueblo no hay República
(Platón, Rousseau); sin autocrítica, no hay democracia (Aristóteles y Platón);
sin ética del poder, toda victoria es pasajera (Victoria Camps). Ahora, si
vemos el reverso de la medalla, por ejemplo, desde la psicología social, si el
PLN, el PUSC y el PAC, para no hablar de otros partidos políticos, no entran en
una verdadera autocrítica; de ser derrotados, estarían padeciendo de un bloqueo
psicológico colectivo (Olvidando: las transformaciones socioeconómicas, la
crisis de intermediación, los cambios en medios y comunicación política; y la
reconfiguración del Estado y del capitalismo).
Por otro lado, en el momento
presente, parece que ninguno de los partidos políticos participantes, estaría
planteando una política emancipadora (Socialismo costarricense, teología de la
Liberación). Al respecto, nos dice Juan José Tamayo, que, el primer paso, para
ello, es reconocer la dignidad del “otro” (Doctrina Social de la Iglesia): hoy,
desde el oficialismo, esto no se está dando; y, desde la oposición, cabe
preguntarse: ¿Cuál discurso de ésta abre o cierra la posibilidad de la
justicia?: nuestra respuesta particular es: “entre más a la derecha, menos
justicia”. Y hoy parece que, “entre más a la derecha o hasta a la izquierda:
más deshumanización discursiva” (El “miau”, del candidato del FA, Ariel
Robles).
Así, el Chavismo, presenta una
presunta ruptura, pero ella, no es liberadora, esto porque:
-
No critica el poder fetichizado.
-
No reconstruye la institucionalidad (Más bien,
propone destruirla).
-
No le gustan los controles, ni siquiera del
pueblo organizado (Jesús Ibáñez, diría más: su narrativa no se deja
interrogar).
Asimismo, el neo populismo de
derecha del oficialismo:
-
No constituye una crítica liberadora al sistema
de dominación. Por el contrario, es una rearticulación populista conservadora:
la evidencia de ello, es que, con el gobierno de Chaves y la candidatura de
Fernández, se profundiza el modelo economicista (Diría Bauman, que, es una
política terapéutica no transformadora).
-
No solo critica a “los ticos con corona”, sino,
a la mediación institucional.
-
Sustituye el análisis estructural, por
personalización carismática del conflicto (Arendt, Bauman, Bordieu, Freud,
Laclau, Mouffe, Schmitt, Weber). En resumen: elude este análisis.
-
No evalúa: políticas concretas, efectos
sociales, ni exclusiones persistentes (Por ejemplo, los campesinos).
-
Instrumentaliza al pueblo como recurso retórico,
no como sujeto ético – político activo (Dussel, Tamayo). Es decir, presenta un
populismo delegativo, y no, una política de liberación. Aún más: la
manipulación llega a tal grado que, “identifica pueblo, con oficialismo”; lo cual,
a su vez, le permite “prolongar la campaña, diciendo que gobierna” (Crick).
-
Fetichiza el poder, cosa que dice denunciar
(Marx).
-
Genera con el culto al líder, en ciertos
sectores de su electorado, hasta una idolatría en Chaves.
-
No propone ninguna arquitectura ética del poder,
sino, que celebra el quiebre como fin en sí mismo (Ya lo dice Dussel: “La mera
destrucción del orden vigente no garantiza liberación; puede abrir paso a
nuevas dominaciones”; de hecho, esas nuevas dominaciones, vienen justificadas
por la profundización del modelo monetarista. Es decir: “quiebre, no es
emancipación”.).
-
Presenta un populismo estético, no una ética
política. No hay evaluación ética del ejercicio real del poder. Jesús Ibáñez
diría que, “presentan evidencia autoevidente”.
-
No se critica o corrige (Por la vía de la reforma):
las estructuras económicas que generan la desigualdad y la pobreza; las
relaciones de dominación y los efectos materiales del neo populismo.
-
Ejerce apologética, no criticidad (Parece más
religión que política y aún más: ese populismo, según Laclau, se vuelve
sectario: “articula hacia adentro, excluye hacia afuera”. Conteste a Mouffe:
“los que dicen combatir la elite, reproducen su lógica excluyente”.).
-
Defiende emocionalmente sus presuntas victorias,
narradas cual si fueran: “un destino histórico” (Crick).
¿Cuál es la propuesta (Nuestra propuesta)
?:
a) Una reforma política basada en
la descentralización (Es decir, el problema no es solo de la clase política
gobernante; hay que pensar, si hay acoplamientos sistémicos defectuosos, como
lo expondría Luhmann).
b) Una profunda reforma
educativa.
c) Una política de Estado,
dispuesta a proteger “nuestro capital ecológico” (Papa Francisco).
d) Un electorado cívicamente
dispuesto a imponer límites.
e) Un sistema político
fortalecido, para corregir a la clase gobernante (Dussel).
f) Entender que el neopopulismo
(De derecha e izquierda), es un síntoma de la crisis, no una solución (Bauman).