Semana Santa: reflexión desde la Cristología y la Teología Bíblica en el catolicismo: un análisis y reflexión heterodoxa. I Parte.

 

Semana Santa: reflexión desde la Cristología y la Teología Bíblica en el catolicismo: un análisis y reflexión heterodoxa.

Ocean Castillo Loría.

 

“Es el mismo Dios quien, en la plenitud de los tiempos, envía a Jesús para que venga. Jesús viene a liberar a todos los hombres de todas las esclavitudes a que les tiene sujetos el pecado: la ignorancia, el hambre, la miseria y la opresión. En una palabra, la injusticia y el odio que tienen su origen en el egoísmo humano”.

Documento final de la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano, Medellín, numeral 3.

 

I

 

En el centro de las memorias cristianas, está la Semana Santa: desde la fe, este periodo nos permite profundizar la identidad de Jesús, como Mesías y Redentor. Pero ese mesianismo de Jesús, abraza una imagen del Ungido: la del Siervo Sufriente.

 

Esta imagen viene del capítulo 53 de Isaías: desde la fe, la Pasión de Cristo, cumple esta profecía. El Mesías, es el que sufre por la humanidad: sus heridas vienen de nuestros pecados y rebeliones. Así, el Mesías, tiene una misión sacrificial.

 

En esta lógica, parecería que el culmen de la Semana Santa, es la crucifixión de Jesús, pero lo cierto es que el esplendor de ella, está en la resurrección. Esto debe tenerse claro en el ligamen cruz – resurrección: San Pablo, nos dice que, por la cruz, Dios reconcilia al mundo consigo mismo.

 

En la Teología de la Salvación, el sacrificio de Cristo, es mirado, como la expiación de los pecados: en el sistema sacrificial judío, que era imperfecto, se requería cada cierto tiempo, el sacrificio de un cordero Pascual. La Teología de San Juan, nos dice que, Jesús, es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo: cumple el rol del cordero pascual (Juan 1: 29).

 

Entonces: hay cruz, pero también hay resurrección: desde la fe, ella es la que confirma que, Jesús, es verdadero Dios y verdadero hombre. Y ese verdadero Dios y verdadero hombre, es el que nos rescata de los pecados: es decir, es redentor.

 

En 1 Corintios 15: 14, San Pablo nos dice que, si Jesús no hubiese resucitado, vana sería nuestra fe. Jesús es Dios. él vence el pecado y la muerte, esta es la esperanza de la fe cristiana. Entonces, en esta lectura clásica: la fe va más allá de la historia, de los acontecimientos históricos. Lo que importa, es el plan salvífico de Dios.

 

Con esto dicho, véase que esta reflexión, parte de dos ramas: la Cristología y la Teología Bíblica. La primera, es la rama de la teología, que estudia la persona y la obra de Cristo. La segunda, para decirlo en términos sencillos: es el estudio de la Biblia, de donde deriva la doctrina propia y su relación con la historia humana.

 

Así las cosas, ya hemos visto que, en la Biblia, hay profecías sobre el Mesías, Ungido o Cristo (Estas palabras, son sinónimas); para la fe cristiana, esas profecías, se cumplen en Jesús: en el caso de la Semana Santa, empezando por lo que conocemos como el Domingo de Ramos, hay cumplimiento profético.

 

Jesús entra triunfal en Jerusalén (Mateo 21: 1 – 11; Marcos 11: 1 – 10; Lucas 19: 28 – 40; Juan 12: 12 – 19); con ello, se cumple la profecía de Zacarías (Zacarías 9:9); en sentido llano, podemos observar que, Jesús tiene conciencia de su Mesianismo.

 

Pero luego, a lo largo de esa semana, lo triunfal, será cambiado por la incomprensión y el rechazo. Esta es la base del “Siervo Sufriente”, el gran teólogo Karl Rahner, nos dice que: “La verdadera grandeza de Jesús no reside en el poder terrenal, sino en su entrega total al Padre y a la humanidad”.

 

Ahora bien, en términos de lecturas bíblicas, antes del triduo pascual, en la iglesia católica, se enfatizan de manera diacrónica, ciertos eventos y enseñanzas: el lunes santo, se lee Juan 12: 1 – 11, donde se habla de la unción de Jesús en casa de Lázaro.

 

El martes, se lee un segmento de Jesús, en lo que se conoce como la “Última Cena”, aunque en San Juan, se resalta “el lavatorio de los pies”. Lo cierto es, que, en la lectura del martes, se habla de la traición de Judas Iscariote. El miércoles, también se habla de este tema y los preparativos de la última cena, pero con una lectura del Evangelio según San Mateo.

 

El Triduo Pascual, que abarca una parte del jueves santo (En la tarde se hace memoria y celebración de la institución de la Eucaristía), también cubre el viernes y el sábado: el jueves, en la tarde, se observa que la institución citada, implica la sangre de la nueva alianza (Así queda claro en 1 Corintios 11: 23 – 26, que es el relato más antiguo sobre este tópico; Lucas 22: 14 – 20). La antigua, comprende una serie de ofrendas y sacrificios imperfectos (Estos se ven, sobre todo, en el libro del Levítico).

 

Jesús, se hace presente en cuerpo, sangre, alma y divinidad (La coronilla de la Divina Misericordia); en la iglesia, en la comunidad de fe. Cristológicamente, se revela la doble dimensión de Jesús, el Cristo (Jesucristo): la divina, Jesús se transubstancia, en el pan y el vino; se entrega libremente por la salvación del mundo. Tanto San Juan Pablo II, como el mismo Catecismo de la Iglesia Católica, nos dicen que: “La Eucaristía es: ‘fuente y culmen de toda la vida cristiana’” (Numeral 1324).

 

El viernes santo, se centra en la contemplación de la cruz, Jesús agoniza en la cruz y muere (Mateo 27: 32 – 56; Marcos 15: 21 – 41; Lucas 23: 26 – 49; Juan 19: 17 – 37); he aquí, desde la Teología de la Salvación, el amor de Dios por la humanidad, un amor que no echa atrás frente al sufrimiento, frente a la muerte del propio Hijo de Dios. Desde esta visión cristológica, el sacrificio de Jesucristo, es el acto de redención por excelencia.

 

En efecto, Jesucristo es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, el que expía los pecados de la humanidad, “…siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5: 8); por ejemplo, en la Teología de San Juan, la cruz, se transforma en el trono del reinado de Cristo. En la liturgia del Viernes Santo, se nos dice: “contemplad el árbol de la vida”, ese árbol es la cruz; nos dice el Catecismo: “Por su muerte, Cristo libra a todos los hombres del pecado” (Numeral 628).

 

Desde la Teología más tradicional, en el sábado santo, se medita sobre la muerte de Jesucristo y su descenso a los infiernos (1 Pedro 3: 18 – 20); este evento parece superar la capacidad intelectual humana, es decir, teológicamente es un misterio, pero revela la universalidad de la obra de Cristo, esa obra, cubre inclusive, a los que murieron antes de su venida. Jesús, experimenta la condición de los muertos, pero, además, en tanto Dios, libera a los justos que esperaban la redención.

 

El Domingo de Resurrección, irrumpe con la gloriosa noticia, de la victoria de Cristo sobre la muerte (Mateo 28: 1 – 10; Marcos 16: 1 – 8; Lucas 24: 1 – 12; Juan 20: 1 – 18); la resurrección no es el simple retorno a la vida terrenal, es una transformación gloriosa a una nueva existencia, es la marca del inicio de una nueva creación. Desde la fe, la muerte de Jesús debe ser comprendida desde la resurrección; y la resurrección, debe ser comprendida en referencia a Dios.

 

 

II

 

Podríamos decir que, desde la Teología Bíblica tradicional, se hallan contrastes en la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, por ejemplo: en lo que conocemos como el Domingo de Ramos, se observa la “entrada triunfal de Jesús en Jerusalén”, pero, esa entrada, es ya presagio del sufrimiento que le espera. Humillación y gloria, es un contraste propio de la Teología de la Cruz, donde la realeza de Jesús, se evidencia en la entrega de amor, hasta la muerte (Evidencia de ello, lo encontramos en la Teología de San Juan y en el himno, que nos deja escrito San Pablo en Filipenses 2: 6 – 11).

 

Desde la Teología Pastoral: Jesús, entra triunfal a Jerusalén, así debería entrar triunfante en nuestras vidas, pero sin olvidar que: el seguimiento de Cristo, también implica, cargar la cruz (Mateo 16: 24). También encontramos contrastes entre Teología Bíblica y Teología Litúrgica: en la misa vespertina de la “Cena del Señor”, el Evangelio es de San Juan, capítulo 13, versículos del 1 – al 5: véase que la misa es “de la Cena del Señor”, pero en el Evangelio Juanico, lo que se resalta es “el lavatorio de los pies”. Valga decir que ese acto, revela la esencia del discipulado, el servicio humilde y el amor fraterno.

 

El Viernes Santo, ya hemos dicho, que se celebra teniendo como centro, la cruz, instrumento de redención y reconciliación con el Padre (Lectura desde la Teología de la Salvación: 2 Corintios 5: 18 – 19); la liturgia es austera, se contempla el sufrimiento de Cristo, paralelamente: hay ayuno, oración, es el momento de recordar que, por las heridas del “Siervo Sufriente”, hemos sido sanados (Isaías 53: 5).En la Teología de San Juan, Jesús resucita en medio de un huerto (Este es un nuevo huerto, el que no ha caído en el pecado, como el huerto del Edén).

 

Entonces: Jesús es el mensajero último y definitivo de Dios, encargado de anunciar y promover la llegada del Reino de Dios; por esa misión profética, Jesús termina en la cruz; esa era la exigencia central del reino (El amor incondicional al otro); por ese amor, Jesús, termina aceptando la voluntad de Dios – Padre (Michel Gourgues: “Jesús ante su pasión y muerte”. 2 edición, Cuaderno Bíblico 30. Editorial Verbo Divino. 1982).

 

Por otro lado, si lo que queremos abordar son los relatos de la Pasión, encontraríamos lo siguiente: contrario a lo que se cree, los primeros relatos redactados del Nuevo Testamento, son los de “la Semana Santa”, ellos, son los que contienen su núcleo teológico.

 

Así: podemos preguntar: ¿Se puede reconstruir el orden de los acontecimientos de la Semana Santa?: el erudito, Simon Legasse, responde que, lo que se puede ordenar es lo siguiente:

 

-          El arresto de Jesús.

-          El juicio ante el Sanedrín judío.

-          El juicio ante el procurador romano, Poncio Pilato.

-          La condena a muerte de Jesús.

-          La ejecución.

-          Los últimos instantes y la muerte de Jesús.

-          La sepultura.

Luego de esto, el teólogo citado, entra en el análisis de los cuatro relatos: pasamos a resumir sus tesis:

 

A) Marcos:

 

-          Este Evangelio, está dirigido a la Pasión.

 

-          Esto es claro a partir del capítulo 8, versículo 27, donde Pedro, declara que, Jesús es el Mesías, pero de seguido se invita a ver, la Pasión que se vivirá en Jerusalén. El teólogo de la liberación, Pablo Richard, dice que la Pasión, provoca una crisis, que se desatará en una ciudad: Jerusalén. Él irá a Jerusalén, porque en Galilea, ya ha sido rechazado.

 

-          En tres ocasiones, Jesús anuncia su Pasión y resurrección.

 

-          El teólogo de la liberación, Carlos Bravo, al analizar la Pasión en San Marcos, dice que, en su trayecto de Galilea a Jerusalén, se evidencia un conflicto entre el “centro” (La teología del judaísmo y que tiene su base en Jerusalén) y la “periferia” (El mensaje y acciones de Jesús, el galileo, el Nazareno, que plantea como alternativa a la visión del “centro”, el Reino de Dios). Este conflicto, tendrá su culmen en Jerusalén.

 

-          Es muy claro, desde la Teología Bíblica tradicional, que, el objetivo de Marcos es llevar al lector, por el camino que termina con la confesión del centurión romano: el crucificado, es el hijo de Dios.

 

-          Pero antes de esa revelación, a la pregunta de: ¿Quién es Jesús?: la respuesta es lo que se conoce como: “el silencio mesiánico”: la explicación de ello, es la siguiente: Jesús no quiere que se le identifique con el “mesianismo nacionalista”.

 

-          Si se observan los relatos del bautismo y de la transfiguración, el único título que se le da a Jesús, es el de: “El Hijo”; luego Pedro hablará del “Cristo” y luego: “Hijo de Dios”; Jesús, hablará de sí, como “El Hijo del Hombre”.

 

-          En este contexto, Jesús, es “El Hijo amado”, y en tanto éste, es “Hijo único”, en su relación con Dios – Padre.

 

-          En la parábola de los “Viñadores malvados” (12: 6 – 8); el que muere es “el Hijo amado”, Jesús es, “el Cristo, el Ungido, el Mesías” (Estos vocablos son sinónimos); en cuanto Hijo de Dios, está destinado a sufrir la Pasión.

 

-          La finalidad que se le establece: es sufrir la pasión.

 

-          En 10: 45, en el marco de la instrucción de Jesús a sus discípulos, antes de la entrada en Jerusalén, dice que: viene a dar su vida: “…en rescate por muchos” (Biblia de Jerusalén); esto rememora el papel del cordero Pascual, del que ya hemos hablado.

 

-          La aprobación de ese sacrificio de Jesús, es la resurrección (El vencido, se convierte en el vencedor).

 

-          El culto judío, queda caduco.

 

-          Este autor, enfatiza la responsabilidad judía en la muerte de Jesús.

 

-          El gobernador romano se muestra tímido ante las presiones judías (15: 14 – 15).

 

-          Por esta responsabilidad, Israel pierde sus privilegios: la salvación se ofrece a judíos y gentiles, todos, en pie de igualdad (13: 10).

 

-          Eso sí, la muchedumbre judía, es manipulada (15: 11).

 

-          Es la cúpula judía la que manipula al pueblo: sin esa manipulación, el autor da a entender que el pueblo, se habría opuesto a la muerte de Jesús (14: 2). Por eso, la cúpula judía se reconoce en la parábola “de los viñadores malvados” (12: 12).

 

-          Jesús dice que ellos, serán testigos de su regreso triunfal a la tierra (14: 62).

 

-          Pedro dice en lo que se conoce como: “la última cena”, que, de ser necesario, moriría con Jesús, esta es una lección para los presuntuosos que luego huirían del martirio.

 

-          Pedro, termina negando a Jesús, Judas Iscariote, lo traiciona.

 

-          Ejemplo en contrario, es de Simón de Cirene (15: 21), que encarna la enseñanza de llevar la cruz (8: 34).

 

-          El Evangelio está destinado a los cristianos perseguidos por Roma, de ahí, estas catequesis.

 

 

B) Mateo:

 

-          Desde los relatos de la infancia, se prefigura la Pasión (Retornando a la Teología Pastoral, es de hacer notar que, en el tiempo litúrgico de la Navidad, esto no se resalta o se resalta poco). Por ejemplo, Herodes, amenaza la vida del niño.

 

-          Igual, la cúpula judía, busca a Jesús para matarlo (12: 14).

 

-          Del mismo modo que en Marcos, ellos, manipularán a la gente, para que liberen a Barrabás y crucifiquen a Jesús (27: 20).

 

-          Un anuncio oscuro de la Pasión en este Evangelio, es el “signo de Jonás”: como Jonás, estuvo en la profundidad de las entrañas de la ballena, Jesús, estará en la profundidad de las entrañas de la tierra (12: 40).

 

-          Jesús, en su Pasión, cumple las profecías: es decir, uno de los mensajes centrales de Mateo, es que Jesús unifica el Antiguo y Nuevo testamentos.

 

-          Para este autor, el Antiguo Testamento, es profecía, sobre Jesús y su obra.

 

-          Judas Iscariote, traiciona a Jesús, por 30 monedas de plata, cumpliendo la profecía de Zacarías (Zacarías 11: 12 -13).

 

-          Él, lanzará luego su pago y será usado para comprar el “campo del alfarero”, Mateo, hará las respectivas referencias proféticas.

 

-          En Mateo, a Jesús en la cruz, se le ofrece a beber hiel (Así se cumple la profecía del salmo 69: 22).

 

-          El autor de este Evangelio, no atenúa, el horror y la vergüenza de la Pasión.

 

-          Pese a ello, Cristo siempre aparece dueño de las diversas situaciones. Es decir, para definirlo de algún modo: Jesús tiene “palabra de ciencia”: “el Hijo del Hombre, será entregado para que lo crucifiquen”.

 

-          Hasta ese momento, la cúpula judía, comienza a organizarse para matarlo (26: 1 – 4).

 

-          Solo Mateo dice claramente, que Judas Iscariote es el traidor. Jesús se lo confirma (26: 25).

 

-          Jesús se deja arrestar (26: 53).

 

-          En este Evangelio, se usa lenguaje apocalíptico: la apertura de las tumbas, bajo los efectos de un terremoto, la ruptura de rocas y la resurrección de los santos del Antiguo Testamento (27: 51 – 53), esto muestra los alcances de la muerte de Cristo, basado en Ezequiel (37: 12 – 13) y Daniel (12: 2): es la inauguración del tiempo final, su cierre, es la resurrección de los muertos.

 

-          Cristo muere para alcanzar el perdón de los pecados (26: 28).

 

-          Regresando a los relatos del Adviento - Navidad, debe recordarse que el nombre del niño, implica su misión: “Porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (1: 21).

 

-          En Mateo, Jesús es el nuevo Moisés: él presenta una justicia superior a la de los Escribas y Fariseos (5: 17 y 20). Él requiere de sus seguidores, la justicia perfecta (5: 17 y 48).

 

-          Jesús viene a cumplir toda justicia (3: 15); la Pasión, es parte de ese cumplimiento; la mujer de Pilato, lo reconoce como “justo”, es decir, Jesús es reconocido, en el comportamiento de su padre terrenal (San José): véase un detalle interesante: a José, se le revela la voluntad de Dios en sueños, al igual que, al patriarca del mismo nombre en el Génesis (José, hijo de Jacob); la realidad de Jesús, le es revelada en sueños a la esposa de Pilato (27: 19).

 

-            Jesús, dijo en el “Sermón del Monte” (5: 10), que los perseguidos por la justicia, son bienaventurados; Jesús mismo es bienaventurado. Esa persecución, es parte de la voluntad de Dios (26: 42).

 

-          En el mismo “Sermón”, se habla de la prohibición de toda violencia (5: 38 – 42); esto es lo que ejemplifica Jesús, al prohibir, ser defendido por armas, en el momento de su arresto (26: 52): el justo, no resiste al malvado (5: 39).

 

-          En esta línea, el discípulo, debe ser como el maestro (10: 24 – 25); esto, nos invita a ir por el camino de la Pasión.

 

-          Mateo presenta en su obra un conflicto con Israel (esto también se observa desde los relatos de la Navidad: Jesús es aceptado por los magos de oriente, es decir, gentiles, los sacerdotes de Herodes, lo rechazan); si se observa ese conflicto, con elementos de historia, nos daremos cuenta que: en un principio, Jesús tiene claro que: es enviado a las “ovejas perdidas de Israel” (10: 5 – 6); pero en su ministerio, se va dando cuenta que, es rechazado. De ahí, la apertura a los gentiles. Para Legasse, el fracaso de la misión de Jesús con los judíos, se corona con la muerte del Hijo (21: 37 – 39).

 

-          Por ello, el Reino, es ofrecido a los gentiles (21: 43; 28: 19).

 

-          Este rechazo y esta oferta, es la que marca a Mateo, a finales del siglo I.

 

-          En esta lógica, el proceso contra Jesús, es liderado por la cúpula judía, por ejemplo, en la negociación del monto que se le iba a pagar a Judas Iscariote, por la traición (26: 14 – 15).

 

-          Luego reconocerán que ese dinero, “es precio de sangre”, por ello, no lo pueden devolver al tesoro del templo (27: 6).

 

-          La cúpula judía manipulará al pueblo y, en Mateo, se hacen responsables de la muerte de Jesús: “¡Nosotros y nuestros hijos nos hacemos responsables de esta muerte!” (27: 25).

 

-          La apertura de los gentiles a Jesús, se ve en la misma esposa de Pilato, ella intercede ante el procurador (27: 19).

 

-          De igual modo, los soldados reconocerán la deidad de Jesús (27: 54), ya ese reconocimiento, lo habían hecho los discípulos, cuando Jesús camina sobre las aguas (14: 33); luego la hará Pedro (16: 16); Jesús mismo la hará, ante el tribunal de su nación (26: 63 – 64).

 

 

C) Lucas:

 

-          Al igual que en Mateo, Lucas señala a la Pasión, desde sus relatos de la infancia: recordamos la advertencia de Simeón a la virgen María (2: 34).

 

-          La primera Pascua en Jerusalén (2: 41 – 42), señala a la última Pascua (22: 1 y 7).

 

-          Jesús vence las tentaciones en el desierto, pero el autor, dice que Satanás, lo dejará: “hasta el momento oportuno”; ese momento, será cuando entre en Judas Iscariote, será el momento de “la hora de las tinieblas” (22: 53; 23: 44).

 

-          En Lucas, 9: 31, leemos: “hablaban de la partida de Jesús”: es el escenario de la transfiguración, de esto, hablaban con Cristo, Moisés y Elías. Los dos primeros anuncios de la Pasión se dan en este marco (Versículos 22 y 44).

 

-          A partir del versículo 51, inicia el viaje de Jesús a Jerusalén (Hacia su Pasión, hacia su gloria); aquí vale una nota histórico – literaria: al principio, la obra de Lucas (Evangelio y Hechos de los Apóstoles), se hallaba en un solo volumen, luego serían separados esos libros: en Hechos 1: 11 y 22, leemos, que Jesús va a Jerusalén, para morir, pero también para ascender.

 

-          Lucas recuerda que el camino de la Pasión, Jesús lo hace voluntariamente: la necesidad de hacer ese camino, procede de Dios (13: 31 – 33).

 

-          Jesús llega a Jerusalén y mientras enseña en el templo, se anuncia el complot en su contra (19: 47 – 48; 20: 19).

 

-          En 22: 15, Jesús dice que deseaba celebrar esa última Pascua con sus discípulos, antes de morir.

 

-          La Pasión es la copa de la “nueva alianza”, es la sangre que se derrama por los pecadores (22: 20).

 

-          ¿Quién es el que sufre la Pasión?: Jesús, con los títulos que Lucas le da, a lo largo de todo el Evangelio: el Mesías, es decir, el Cristo (22: 67; 23: 2, 35 y 39); el Hijo de Dios (22: 70); el Hijo del Hombre (22: 48 y 69); el Señor (22: 49 y 61); el profeta de los últimos tiempos (22: 64); el “Elegido de Dios” (23: 35).

 

-          Muchos de estos títulos, se colocan en labios de los enemigos de Jesús: hasta ellos, tienen que reconocer la verdad.

 

-          Igual que en Mateo, Jesús domina cada situación, es el dueño de su destino, incluida su propia muerte.

 

-          Por ejemplo, Jesús es arrestado por su palabra: “la llegada de la hora” (22: 53); en el juicio judío, el que guía el debate es el mismo Jesús (22: 66 – 71).

 

-          Camino al calvario, es profeta, anuncia el castigo de Dios (23: 28 – 31); al buen ladrón, le asegura la dicha final (23: 43).

 

-          Jesús no muere pasivamente: devuelve al Padre, la vida que le dio (23: 46).

 

-          Lucas, reduce al máximo los detalles de la Pasión. No quiere herir la dignidad de Cristo.

 

-          En la agonía en el huerto, Jesús no cae en tierra: se arrodilla para rezar (22: 41).

 

-          No se menciona el beso de Judas Iscariote explícitamente (22: 47).

 

-          El autor del Evangelio, “hace malabares”, con la escena del arresto (22: 54).

 

-          Los ultrajes a los que será sometido Jesús, van a ser resumidos (22: 63); no se habla de los escupitajos.

 

-          Al final del juicio judío, no hay acusación de blasfemia (22: 71).

 

-          Jesús no es mostrado con las manos atadas al ser conducido donde Pilato (23: 1).

 

-          La flagelación es camuflada (23: 16 y 22: se habla de un castigo).

 

-          Las burlas de los soldados romanos, son totalmente silenciadas.

 

-          A Jesús, se le señala por “no salvarse” no se le dice que: “baje de la cruz” (23: 35, 37 y 39).

 

-          Jesús muere, haciendo una oración confiada al Padre, tomada del salmo 31: 6 (23: 46).

 

-          En la obra unificada de Lucas (Evangelio y Hechos), la pasión es un ejemplo de inspiración para los cristianos.

 

-          La escena de la agonía, comienza y termina, con una invitación a la oración (22: 40 y 46).

 

-          Jesús muestra misericordia, al curar al herido en Getsemaní (22: 51): se concreta el amor a los enemigos, el hacer el bien a quienes odian a los creyentes (6: 27).

 

-          Del buen ladrón, solo espera un gesto de conversión, para hacerle la promesa de su compañía en el paraíso.

 

-          Pese a ese ejemplo de inspiración del que estamos hablando, no se puede negar que, para Lucas, también la Pasión es sacrificio: es lo que se dice en la institución de la Eucaristía (22: 19 – 20).

 

-          En Hechos 20:28, Pablo les dice a los obispos de Éfeso, que son vigilantes de la iglesia de Dios, adquirida con su sangre.

 

-           Como en los Evangelistas ya analizados, la culpa de la muerte de Jesús, es de la cúpula judía (Hechos 13: 28).

 

-          Pero Pilato condena a Jesús (23: 24). De igual manera, tratará de garantizar la inocencia del acusado, Pilato, la afirma tres veces (23: 4, 14 – 15 y 22. En numerología bíblica, el tres es: “lo suficiente”: Pilato dice que Jesús, es “suficientemente inocente”).

 

-          Para Legasse, en lugar de encontrar en esto, evidencia histórica del objetivo del autor, de buscar que, los romanos no molesten a los cristianos, hace “la lectura desde la fe”: la voluntad de Dios, es que Jesús muera, Pilato, se estaría resistiendo a esa voluntad, pero Dios vence al final.

 

-           En el caso del libro de los Hechos de los Apóstoles, las autoridades romanas, en muchas ocasiones, se muestran benevolentes con Pablo. Hay momentos, en los que, el procurador, actúa como abogado defensor de Jesús.

 

 

D) Juan:

 

-          En la Teología Bíblica tradicional, el Evangelio se divide en dos partes: “el libro de los signos” (1: 19 a 12: 50); y “el libro de la gloria” (13: 1 al 20: 31).

 

-          En la primera parte hay “signos” (Juan no habla de milagros), pero también hay enseñanza.

 

-          En la segunda, la gloria de Jesucristo, ya se encuentra en su Pasión y Muerte.

 

-          La primera parte, prepara la segunda: “los signos preparan la gloria”.

 

-          Todo el ministerio público de Jesús, éste es amenazado. La muerte queda decidida en la asamblea del Sanedrín (11: 47 – 53).

 

-          La clave de entendimiento de la Pasión, la da el Sumo Sacerdote: “es mejor que muera un hombre, a que todo el pueblo perezca” (Paráfrasis de 11: 50 - 52). Véase, el motivo de la muerte de Jesús es político.

 

 

-          Pero, también, está la clave de sacrificio: Jesús, es el Buen Pastor, “que da la vida por las ovejas” (10: 11 y 15).

 

-          Uno de los que también podrían interpretarse como signos, es el título que le da Juan el Bautista a Jesús: “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (1: 29 y 36).

 

-          También Jesús es comparado con aquel pasaje del libro de Números, donde Moisés levanta una serpiente de bronce, para salvación del pueblo (Números 21: 8 – 9; Juan 3: 14).

 

-          Jesús, es el grano de trigo que, al morir, “da mucho fruto” (12: 24).

 

-          Jesús es el nuevo Templo, que surge de sus ruinas (2: 19 – 22).

 

-          En Juan, no hay “Última Cena”, la Eucaristía, queda instituida en el discurso del “Pan vivo bajado del cielo” (Juan 6), ese pan, abre la puerta a la pasión (Versículos 52 al 58).

 

-          En el “libro de la gloria”, es clara una categoría: “la hora”: su venida es anunciada en varias ocasiones: es el momento decisivo del calvario.

 

-          En 12: 23, Jesús dice que ha llegado la hora en la que va a ser glorificado (La Pasión es la glorificación); en lo que se conoce como “la oración sacerdotal”, Jesús pide al Padre, que glorifique al Hijo (17: 1).

 

-          Esto permite interpretar los conceptos de “elevación” y “exaltación” (3: 14; 8: 28; 12: 32 – 34): Jesús es elevado en la cruz, Jesús es exaltado en la cruz; Jesús es elevado en su gloria, Jesús es exaltado en su gloria.

 

-          Juan no oculta la crueldad de la pasión, pero Jesús es su dueño: Jesús no es crucificado en debilidad. Una evidencia del dominio, es que, por ejemplo, Jesús le da la orden a Judas Iscariote, para que ejecute la traición (13: 27). Igual: es arrestado por su voluntad, porque tiene el poder para derribar la tropa. Se apoderan de él, porque así lo decide (18: 4 y 12).

 

-          Jesús es soberano de la Pasión, Jesús es vencedor de ella. Jesús no es afectado por la desesperanza o el dolor.

 

-          El Jesús de Juan, hace plenamente la voluntad del Padre, igual con su muerte.

 

-          Esa es la gloria: no es el brillo de este mundo: la gloria, es estar subordinado al Padre, es hacer su voluntad.

 

-          La síntesis de Juan es desafiante: la cruz, termina siendo el trono de su Señor.

 

-           Anás, es el juez, pero el que dice la última palabra es Jesús (18: 23). Es la misma actitud ante Pilato (18: 33 – 36; 19: 8 – 11).

 

-          En el juicio romano: Jesús subordina al gobernante imperial: para decirlo tenuemente: parece que, dirige la conversación: Juan pone la realeza en la persona de Jesús (El imperio no tiene poder).

 

-          En la Pasión de Juan, no hay Cirineo, Jesús carga su cruz (19: 17).

 

-          Él reconoce que su misión ha terminado. La elocuencia del rey en su trono es clara: “Todo se ha cumplido”. Entonces, entrega su aliento de vida (Ya hemos dicho: el inicio de la nueva creación) (19: 30).

 

-          Jesús es sepultado con honores (19: 39 – 40).

 

-          La dignidad de Jesús, es asumida en la humanidad de Jesús: en la teología de Juan: el Verbo es hecho carne (1: 14).

 

-          Un ejemplo de esto, es que Jesús es crucificado entre “otros dos”, no se habla del tema de los malhechores.

 

-          Pero a su vez: la soldadesca ejecuta ultrajes contra Jesús.

 

-          Hay flagelación.

 

-          Jesús es presentado por Pilato a la gente, “disfrazado de rey” (19: 5).

 

-          Jesús es mostrado atado (18: 12 y 24).

 

-          El suplicio y la cruz, es el llamado de Dios para salvarnos.

 

-          Jesús es “el rey de los judíos”, es la realeza, que rechazan los sacerdotes judíos (19: 15).

 

-          Esa acusación, es proclamación. Esa proclamación, con un Jesús desanudo ante sus adversarios, muestra que, para la teología de Juan: “el Reino no es de este mundo”. El Reino, está en el orden de Dios, en el orden de su amor: en la cruz y por la cruz.

 

-          Así, Jesús, cumple un plan trazado por Dios. Ese plan, está en las Escrituras, que dan testimonio de Cristo. Juan, también hará referencia a pasajes del Antiguo Testamento, que se cumplen en la Pasión (La túnica echada a suertes, a Jesús no se le rompe un solo hueso etc.).

 

-          Juan plantea del siguiente modo el conflicto en su Evangelio: Jesús, viene del Padre: el revela a Dios; pero frente a esto, se opone “el mundo” (Valga el siguiente apunte del biblista: Etienne Charpentier: en el Evangelio de Juan, hay palabras, que tienen varios significados: una de ellas es “mundo”: éste es el planeta tierra o el sistema hostil e incrédulo). Jesús, vence al mundo como sistema, y a su príncipe el demonio.

 

-          Antes de la Pasión, Jesús dice que: el mundo (como sistema) va a ser juzgado, y su gobernante, va a ser arrojado afuera (12: 31).

 

-          Jesús parece derrotado en la cruz, pero el que es derrotado es Satán: el segundo, no puede nada contra el primero (14: 30).

 

-           Por eso en la noche de su arresto, el Nazareno dice que, “ha vencido al mundo” (16: 33).

 

-          En Juan, la muerte de Jesús es responsabilidad de las cúpulas judías y romanas (El Sanedrín y Pilato); esta es la tesis que se asumirá en el Catecismo de la Iglesia Católica. Conste, que, en el trasfondo de esas cúpulas, está el diablo.

 

-           La cúpula judía, está ciega (9: 40 – 41); aceptan al César como rey (19: 15); Pilato, presenta a Jesús, disfrazado de rey, de manera burlesca (19: 14 – 15); lo entrega a sus enemigos, para ser crucificado (19: 16).

 

-          Las apariencias son de derrota: pero en esa “derrota”, está la gloria de Jesucristo: Jesús rechaza la gloria del sistema – mundo (Como la define el economista y teólogo de la liberación, Frantz Hinkelammert); la gloria que Cristo acepta, es la de Dios (5: 41 y 44).

 

-          Esto une la teología de Juan con la de Pablo: el rechazo de la humanidad, su hostilidad, abre ese abrazo de Jesús a la gloria del Padre; esto, lleva a la tesis Paulina: la cruz “es locura” (1 Corintios 1: 23)

 

 

Este abordaje, desde la Teología Bíblica, merece un abordaje más amplio, esto lo trataremos en el acápite siguiente:

 

 

III

 

Hemos dicho que, en el Evangelio según San Marcos, en el capítulo 8, versículo 27, Pedro, declara que, Jesús es el Mesías, pero de seguido se invita a ver, la Pasión que se vivirá en Jerusalén. El teólogo de la liberación, Pablo Richard, dice que la Pasión, provoca una crisis, que se desatará en una ciudad: Jerusalén. Él irá a Jerusalén, porque en Galilea, ya ha sido rechazado.

 

El ya citado Pablo Richard, dice que, Jesús ve que, en Galilea, ni siquiera su propia familia, tiene clara la realidad del Reino, esa realidad que se concreta en lo que, Marcos, presenta como los milagros. En el capítulo 8, se ve que Pedro, tampoco entiende: ¿Cómo el Hijo de Dios debe ir a Jerusalén a morir?

 

Desde la ciencia social historia, Jesús no es omnisciente (No sabía de su fracaso en Galilea, no sabe lo que va a pasar en Jerusalén); pero ya va intuyendo que va a chocar (De nuevo como lo dice Carlos Bravo: “la periferia contra el centro”); de ahí el sufrimiento y la muerte. Pero por su fe en el Padre, sabe que éste va a tener la última palabra: la resurrección.

 

Ante esto, los discípulos no entienden: hay discusiones, miedo, resistencias: comienza a centrarse Jesús, en la formación de su núcleo más cercano (9: 30); ellos, deben superar el miedo, debe enseñarles sobre el futuro.

 

Aquí cabe la introducción de nuevas categorías, citamos a dos teólogos más: Marcus Borg y John Dominic Crossan: ellos nos dicen que, en el siglo I, hay un “sistema de dominación”, ese sistema, tiene tres componentes:

 

-          El político: un pequeño grupo que gobierna para sus propios intereses, sin importarle las mayorías.

 

-          El Económico: lo que importa es la concentración de la riqueza, el grupo en el que se concentra esa riqueza, es semejante o en algunas facciones, igual, al que se favorece de la política.

 

-          El cultural: la interpretación de la Ley de Moisés, lleva a una carga sobre la gente, a una opresión que se marca bajo el criterio: “las mayorías son impuras y muy pocos (Los fariseos), son puros”.

 

 

Frente al sistema de dominación, Jesús plantea un proyecto alternativo: “el Reino de Dios”, que implica:

 

-          Una política, basada en el servicio.

-          Una economía, basada en la solidaridad.

-          Una cultura, basada en la libertad, sustentada en el servicio.

Con esto claro, podemos volver a las discusiones de los discípulos: ellos discuten: ¿Quién es el mayor?: es decir, siguen viendo la dinámica política, en esta ocasión “del reino de Jesús”, bajo el sistema de dominación. De ahí, la petición de Santiago y Juan, de “sentarse a la derecha y a la izquierda en el reino”.

 

Jesús, pone estándares altos y radicales: la política es de servicio: si alguien quiere ser el primero, tiene que ser el último. Además, insiste con otras palabras que: “no se puede servir a Dios y a las riquezas”.

 

Ellos llegan a Jerusalén y allí Marcos establece lo sucedido, en dos grandes narraciones:

 

1) Jesús tiene confrontaciones dentro y fuera del templo (11: 1 – 13: 37).

 

2) Pasión, crucifixión, muerte y anuncio de la resurrección (14: 1 – 16: 8).

 

Sinteticemos lo que nos dice Richard, sobre esos dos grandes relatos:

 

1) Confrontación de Jesús en Jerusalén (11: 1 – 13: 37):

 

A) Confrontación profética con el Templo (11: 1 – 12: 12):

 

-          Jesús, entra triunfal en Jerusalén, pero ante el Templo actúa como un profeta (“Denuncia lo incorrecto y anuncia la esperanza”).

 

-          Jesús, maldice la higuera y denuncia el templo.

 

-          La higuera, representa al pueblo judío, al día siguiente, está seca hasta la raíz.

 

-          En la denuncia al Templo, usa a los profetas Isaías y Jeremías: lo que debería ser una casa de oración, ha sido convertida en cueva de ladrones; ese tema de decir que el Templo es una cueva de bandidos, es lo que será motivo de que Jesús, será condenado a muerte.

 

 

B) Tres controversias de Jesús en el Templo (12: 13 – 34):

 

-          Jesús discute con diversos grupos del judaísmo del siglo I: los fariseos y los herodianos (¿Se debe pagar tributo al César?); y con los saduceos, sobre la resurrección; en el caso de los escribas, el tema es: ¿Cuál es el mandamiento principal?: Jesús responde con gran sabiduría sobre estos temas.

 

C) Tres enseñanzas de Jesús a sus discípulos (12: 35 – 44):

 

-          Jesús muestra que es Mesías profético, no Davídico – nacionalista.

-          Los sacerdotes y los maestros de la Ley, son hipócritas.

-          Frente a esto, la viuda pobre, con su ofrenda, da todo lo que tiene.

 

D) El discurso apocalíptico de Jesús, fuera del Templo (13: 1 – 37):

 

-          Este pasaje, es una verdadera Teología de la Historia.

-          En tanto el Templo cumple su misión, será destruido.

-          Este pasaje tiene tres etapas de tiempo: el presente, el de la destrucción del Templo y la venida del Hijo del Hombre:

 

i) El tiempo presente, va del año 30 al año 70: 40 años, una generación; esa primera generación y las generaciones siguientes de cristianos, vivirán como dolores de parto (Guerras, rumores de guerras, conflictos internacionales, terremotos y hambre); Jesús llama a no caer en el engaño, pese al “tiempo de parto”, no es el fin. Como los dolores de parto, son dolores de esperanza: es el parto de una vida nueva. Los discípulos serán entregados por la causa de Jesús; el mismo Espíritu Santo, será su defensor; ese conflicto, inclusive, se dará dentro de las familias.

 

ii)   La destrucción del Templo (La guerra de Roma contra Jerusalén): Jesús, se inspira en la apocalíptica del libro de Daniel; los romanos, dedicarán el Templo a la idolatría; ante la destrucción de Jerusalén, los cristianos deben huir a los montes, es decir, los cristianos no deben comprometerse con las guerrillas judías; en este contexto, surgirán falsos mesías y profetas, ellos, inclusive, realizarán prodigios y señales.

 

iii)  La venida del Hijo del Hombre (13: 24 – 27): esta figura del Hijo del Hombre, es tomada del libro de Daniel, en el capítulo 7, en ese texto, “el Hijo del Hombre”, se opone a “cuatro bestias”, ellas, son símbolo de imperios históricos, ellos han oprimido al pueblo de Dios. entonces, el Hijo del Hombre, representa al pueblo de los santos, que resiste la opresión de los imperios; Jesús se identifica como el Hijo del Hombre (Como el ser humano); Jesús se identifica con el Hijo del Hombre, el que vendrá “con poder y gloria”; con su venida, todos sus elegidos, se reunirán, después de estar dispersos por toda la tierra.

 

Ante todo lo dicho, podemos agregar un cuarto punto: las actitudes ante los eventos anteriores (13: 28 – 37): Jesús habla de discernir los signos de los tiempos y mantenerse vigilantes. Ese discernimiento, implica ver el triunfo del pueblo de Dios y la derrota de los poderes ante el Reino de Dios en la historia.

 

En esto, de la venida del Hijo del Hombre, hay un punto importante: Jesús dice que, del día y la hora, nadie sabe nada, ni siquiera el Hijo: desde la Teología Dogmática, esto no deja de ser un problema, sobre todo, porque marca la distancia entre “el Jesús histórico y el Cristo de la fe”: el segundo es omnisciente, conoce pasado y futuro; el primero no, por tanto, no sabe cuándo será el juicio final.

 

2) Pasión, crucifixión, muerte y anuncio de la resurrección (14: 1 – 16: 8): este relato, es la base de las narraciones de Mateo y Lucas, cuando menos:

 

A) Cena de Jesús, en Betania y Jerusalén (14: 1 – 25):

 

-          Dos días antes de la Pascua, los enemigos de Jesús, lo buscan, para prenderlo y matarlo.

 

-          En ese momento, Jesús, cena en Betania, en casa de Simón el leproso, allí una mujer desconocida, unge la cabeza de Jesús (En ese evento, Jesús sostiene que, los pobres, tendrán un espacio propio en la comunidad cristiana, ella, tendrá en ellos, un espacio privilegiado. El Papa Juan Pablo I, dice que la iglesia, debe ser: pobre, laboriosa y sencilla), Judas va a los sumos sacerdotes, para entregarlo.

 

-          Luego, viene la Pascua en Jerusalén: véase que hay en el relato una mujer y un hombre: la primera, se preocupa por preparar el cuerpo de Jesús para la sepultura, el segundo, por entregarlo. El segundo, es la pieza para resolver el miedo de la cúpula judía, ante un posible alboroto “por el caso Jesús”; sus métodos son, el engaño y el dinero.

 

-          En la institución de la Eucaristía,  hay tres eventos: anuncia la traición de uno de los Doce; ofrece el pan, su cuerpo, el vino, su sangre, derramada por muchos; además, dice que, no volverá a beber vino, hasta el día que lo ingiera de nuevo, en el Reino de Dios. estos tres eventos, son casi simultáneos, esta es la cena de Jesús en la comunidad.

 

B) Fuera de Jerusalén: oración, traición y abandono (14: 26 – 52):

 

-          Jerusalén se convierte en lugar de traición.

-          Ante el anuncio de la traición, Pedro se muestra orgulloso.

-          Jesús ora: tiene pavor, angustia, tristeza hasta la muerte.

 

-          Los discípulos duermen (Jesús lo dice tres veces, ya hemos hablado de la numerología bíblica).

 

-          Judas lo traiciona con un beso, todos lo abandonan y huyen.

 

 

C) Testimonio de Jesús y las negaciones de Pedro (14: 53 – 15: 15):

 

-          El testimonio de Jesús ante el sanedrín, es que él es el Mesías y el Hijo del Hombre.

-          Pedro lo niega: dice no conocer a ese hombre (14: 66 – 72).

-          Jesús gurda silencio ante Pilato y ante la acusación de decirse: “rey de los judíos” (15: 1 – 15): el título de “rey de los judíos”, remite a la política del sistema de dominación, en el contexto del mesías nacionalista; Jesús es reo de muerte, por sus denuncias contra el Templo; es condenado por Pilato, como líder político.

 

D) Pasión, crucifixión y muerte de Jesús (15: 16 – 39):

 

-          Coronación de espinas (versículos del 16 al 20).

-          Crucifixión (Del 21 al 28).

-          Se le pide un signo, “para creer en él” (29 al 32).

-          Grito de Jesús y muerte (33 al 37).

-          Ruptura del velo del Santuario (38).

-          El centurión reconoce a Jesús, como “verdaderamente el Hijo de Dios” (39).

 

E) Sepultura de Jesús y anuncio de su resurrección (15: 40 – 16: 8):

 

-          Aquí solo participan las mujeres.

-          Primero, miran desde lejos (15: 40 y 41).

-          Ellas, miran donde lo ponen en la sepultura (15: 42 – 47).

-          Las mujeres van al sepulcro, la piedra está retirada (16: 1 – 4).

-          Ellas entran, la resurrección es anunciada, son enviadas a los discípulos (16: 5 – 7)

 

En el caso del Evangelio de Mateo, tocaremos su segunda y tercera parte: la segunda parte, es el camino a Jerusalén (16: 21 al 20: 34); y la tercera parte, se desarrolla, propiamente en Jerusalén (21: 1 al 28: 20).

 

En el camino a Jerusalén: hay una narrativa: en el camino, se va desarrollando el discipulado; se da el cuarto discurso de Jesús en ese Evangelio, donde da instrucciones para construir la comunidad, la iglesia del futuro; se habla de una iglesia de perdón y reconciliación; se dan otras instrucciones a los discípulos; se introduce otra narrativa de camino y discipulado; luego, se centra en el camino a Jerusalén.

 

A) Narrativa: camino y discipulado (16: 21 – 17: 27):

 

-          Se da el primer anuncio de la Pasión y resurrección (16: 21 – 23).

-          Discipulado (versículos 24 al 28).

-          Se presenta la transfiguración (17: 1 – 20).

-          Segundo anuncio de la Pasión y resurrección (Versículos, 22 – 23).

-          Libertad frente al tributo para el templo (Versículos 24 al 27. Este material es exclusivo de Mateo).

 

B) Cuarto discurso de Jesús: instrucciones para construir la comunidad, la iglesia del futuro (18: 1 – 35):

 

i) En los versículos del 1 al 14, se habla de una iglesia, que opta por los pequeños: se responde a la pregunta de quién es mayor, en el Reino de los cielos (Versículos del 1 al 4. Aquí cabe una nota: en Mateo, no se habla del Reino de Dios, se habla del Reino de los cielos, pues, los receptores de este escrito, son cristianos – judíos, en su marco, el nombre de Dios, no se menciona); en los versículos del 5 al 11, se habla de no escandalizar ni despreciar a los pequeños (los pobres); en este segmento, se presenta la parábola de “la oveja descarriada” (versículos del 12 al 13); se concluye, que el Padre, no quiere que se pierda uno de estos pequeños (Versículo 14).

 

ii) Una iglesia de perdón y de reconciliación (18: 15 – 35): se habla de la autoridad e importancia de la comunidad local (Versículos del 15 al 20); se presenta la corrección fraterna y comunitaria (Del 15 al 17); la comunidad tiene poder de atar y desatar (versículo 18); se refiere al poder de la comunidad (19 – 20); se expone la parábola “del perdón” (21 – 34. Material exclusivo de Mateo); se concluye, lo que el Padre hará, con los que no perdonan de corazón (35).

 

C) Otras instrucciones a los discípulos (19: 1 – 20: 16): sobre la familia (19: 3 – 15); sobre la riqueza (Versículos 16 al 29); se observa el relato del joven bueno y rico, que no pudo ser discípulo (Versículos 16 – 22); se dice que el rico, difícilmente entrará en el reino de los cielos (23 al 26); paralelamente, se habla de la esperanza de los discípulos, que lo han dejado todo por Jesús (Versículos 27 al 29); se cierra con la parábola de “los trabajadores de la viña” (19: 30 al 20: 16).

 

D) Otra narrativa de camino y discipulado (20: 17 – 34): se retoma el hilo de 16: 21 – 17: 27.

 

E) Se centra en el camino a Jerusalén: se da el tercer anuncio de la Pasión y resurrección (versículos del 17 al 19); frente a éste, los discípulos no comprenden (Versículos 20 al 24); Jesús, los instruye (Versículos 25 al 28); hay un relato de transición: dos ciegos recuperan la vista (Versículos 29 al 34).

 

Dicho esto, entremos en la tercera parte del Evangelio de Mateo, la que se desarrolla propiamente en Jerusalén (21: 1 al 28: 20): aquí se introduce primero una narrativa, la confrontación de Jesús en Jerusalén (21: 1 – 23: 39).

 

En ella hay una confrontación profética (21: 1 – 22: 14): en este segmento, hay tres acciones proféticas: la entrada triunfal en Jerusalén (21: 1 -11); se da la acción profética en el templo (21: 12 al 17: los versículos del 14 al 17, es material exclusivo de Mateo); Jesús maldice la higuera y se seca (21: 18 – 22); se da la controversia sobre la autoridad de Jesús (21: 23 – 27); asimismo, se exponen tres parábolas, que, fundamentan teológicamente, los eventos anteriores: la de “los dos hijos”(versículos del 28 al 32. Material exclusivo de Mateo); la de “los viñadores homicidas” (21: 33 al 46); la de: “los invitados al banquete” (22: 1 – 14).

 

También, aquí hay una serie de controversias (22: 15 – 46): el tema del tributo al césar, con los fariseos y los herodianos (22: 15 – 22); sobre la resurrección con los saduceos (Ellos no creían en la resurrección. 22: 23 – 33); sobre el mandamiento principal con los fariseos (22: 34 – 40); sobre el Hijo de David, donde Jesús toma la iniciativa (22: 41 – 46).

 

Luego vendrán los oráculos proféticos de Jesús en el templo (23: 1 – 39): se dirige Jesús a la gente, contra los escribas y fariseos (23: 1 – 7); el autor, coloca a Jesús, dirigiéndose a la iglesia de Mateo (“ustedes”, versículos del 8 al 12); hace 7 imprecaciones contra escribas y fariseos (23: 13 – 32. Volvemos a la numerología bíblica: para decirlo de algún modo, la denuncia, el regaño a ellos, es perfecto); se coloca así, a la iglesia de Mateo, contra los escribas y fariseos (23: 33 – 36); Jesús se lamenta sobre Jerusalén (23: 37 – 39).

 

De seguido: se da el quinto discurso del Evangelio de Mateo: el discurso apocalíptico fuera del templo (24: 1 – 41): recordemos: la base del discurso apocalíptico, es el que aparece en el Evangelio según San Marcos. Marcos, escribe antes de la destrucción del templo, en el año 70. Mateo, escribe después de esa destrucción.

 

Luego el discurso, continúa con 4 parábolas (24: 42 – 25: 30): todo este material no está en Marcos: la parábola “del dueño de la casa” (24: 42 al 44); la del “siervo fiel y prudente y la del siervo malo” (24: 45 – 51); la de: “las vírgenes prudentes y de las necias” (25: 1 – 13); la de “los talentos” (25: 14 – 30). De seguido, se presenta el discurso del juicio definitivo o final (25: 31 – 46).

 

De allí, se pasa a la narrativa de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús (26: 1 – 28: 20): se sigue la base de San Marcos, pero tiene algunas diferencias, propiamente en la resurrección (28: 1 – 20):

 

-          El sepulcro vacío (20: 1 – 8).

-          La aparición del resucitado a las mujeres (28: 9 – 10).

-          El soborno a los soldados (28: 11 – 15. Material exclusivo de Mateo).

-          La aparición en Galilea, en el monte, la misión universal (28: 16 – 20. Material solo de Mateo).

 

 

En otro orden de cosas, ya hemos hablado de la obra unificada de Lucas: Evangelio y Hechos de los Apóstoles: el centro de esa obra, es la Pasión, Muerte y Resurrección, así como el testamento y ascensión de Jesús (Lucas 22: 1 – 24: 49 y Hechos 1: 6 -11).

 

La Pasión y muerte, están en los capítulos 22 y 23: la conspiración contra Jesús, está en el 22: 1 – 6 (La fuente es Marcos); Lucas omite la unción en Betania; la última cena de Jesús, está en 22: 7 – 38: los preparativos tienen su fuente en Marcos; la última cena, se da “antes de padecer” (22: 14 – 18); se instituye la Eucaristía (22: 19 – 20), teniendo como fuente Marcos y Pablo (1 Corintios 11: 23 – 25, que es, el relato más antiguo de la última cena).

 

Viene el discurso de despedida (22: 21 – 38), un texto muy propio de Lucas, algunos especialistas dicen que aquí hay una profunda huella griega: la última cena, es presentada como la despedida del maestro con sus discípulos.

 

Se da el anuncio de la traición de Judas Iscariote (22: 21 – 23); la fuente es Marcos; posteriormente, se presenta la disputa de quién será el mayor en el Reino de Dios (22: 24 – 27), aquí hay material exclusivo de Lucas; Jesús dispondrá el Reino para los apóstoles (la base según los especialistas, es un texto denominado: “fuente Q”, que es una obra de frases sueltas de Jesús).


CONTIINUARÁ...

Entradas populares de este blog

Un intento de análisis a profundidad de la comparecencia del Presidente en la Asamblea Legislativa.

Sobre el consumo de prensa escrita como ejemplo del choque generacional; y su impacto en la política.

Jimmy Swaggart: el auge, caída y final del “azote de Dios.”: las sombras de los protagonistas de la iglesia electrónica. Parte 1.